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Otras opiniones

Budismo y desapego

Septiembre 6, 2010

Es importante que al terminar de leer este artículo, haya podido influenciar  en la circunscripción del lector con sutileza y perspicacia, sobre los aspectos que se van a desarrollar. Mi objetivo de reflexión es dedicar un razonamiento sensato a como la sociedad occidental interpreta la propiedad y la posesión de las cosas materiales y el apego hacia las mismas. También me gustaría abordar la influencia que en este sentido está teniendo Occidente de cara a la Globalización y Estados Unidos especialmente como capitán de la expedición.
Para los orientales de origen hinduista, el apego supone algo parecido al vicio aristotélico alejado de la virtud que poco tiene que ver con el uso de este término desde la óptica cristiana. Para el budismo, estar dominado por los apegos (a cosas materiales e incluso a personas) es fuente de sufrimiento. Sin embargo, el término apego en occidente se entiende más o menos como un sinónimo de cariño, de preocupación por alguien, tal vez no tanto como amor, pero algo positivo a fin de cuentas.
Pues bien, por la experiencia del que les escribe, este término, plantea controversia en las primeras clases al budismo a las que uno puede asistir. El budismo dice: hay que eliminar los apegos, desapegarse de la cosas. En Occidente, esto suena a retirarse del mundo prácticamente, pero profundizando algo más sobre el verdadero significado del término apego dentro del budismo, lo que se intenta decir es que hay que evitar apegarse a las cosas que provocan sufrimiento o de forma que produzcan sufrimiento. De esta forma, el apego budista es un término más parecido a lo que nosotros consideramos posesión y deseo que, desde luego, si es fuente de sufrimiento también aquí en Occidente.

La Ley del Karma
El budismo pone un especial énfasis en aunar filosofía, práctica psicológica y religiosidad para la superación del sufrimiento liberándose de los apegos desde una posición humanística y racional y sin necesidad de recurrir a entes sobrenaturales. La herramienta principal para comenzar ese camino de superación y liberación del sufrimiento es la meditación, la contemplación y la disciplina mental. El origen del sufrimiento está, por un lado, en nuestra mente y es ella el objeto de estudio y de trabajo para vencer ese sufrimiento. Por otro lado, y este aspecto es algo que a los occidentales nos cuesta comprender, las alegrías y las desgracias que podemos padecer o disfrutar en nuestra vida tienen su raíz en la Ley del Karma (un razonamiento metafísico de las causas y efectos de nuestras acciones), por lo errores que podemos cometer en nuestra vida que tiene consecuencias en la misma.
En la sociedad Occidental industrializada y moderna hemos dirigido nuestra atención hacia el exterior, dominando los elementos y buscando en ello nuestra felicidad. Tradicionalmente por el contrario, los Orientales han dirigido la atención a su interior, buscando allí el dominio personal y la felicidad que ello conlleva. En este periplo interior, la mente es el elemento fundamental para llegar a contactar con lo que realmente somos, con nuestro verdadero ser.

Disfrutar del tiempo, ahora mismo
De una manera que nos puede parecer drástica Buda dijo:” Nada en la tierra sea esposa o hijo, fama y honor, amor y riquezas, es digno de perseguirse porque todo cuanto existe cuando nos aferramos a ello, resulta insuficiente“. Las “cosas” no pueden sustituir por mucho tiempo a lo Inmutable y siempre existirá un vacío. ¿Significa esto qué no debemos apreciar los frutos que la vida nos ofrece? En absoluto. Debemos disfrutar de todo, en el entendimiento de que es transitorio y que “… todo es Vanidad”. Debemos hacer lo que verdaderamente llene nuestro espíritu de satisfacción, disfrutar del tiempo (ahora mismo), que sin duda es el bien más preciado que poseemos y por encima de todo ser felices con lo que en este momento tengamos.” ¡Odio cuando se me dice, ¡es que si yo tuviera esto o lo otro sería más feliz!” Mentira, sólo te engañas a ti mismo.
La Globalización y su devorador apetito por las costumbres locales, está terminando con la razón por la existencia de muchos pueblos; Nuestras ansias colonizadoras e imperialistas por dominar todos los rincones del planeta son deplorables éticamente. No solo no respetamos lugares sagrados o culturas milenarias, sino que les hacemos dependientes de un sistema que ellos no han elegido.
Nos creemos en posesión de la verdad y no escuchamos ni respetamos los orígenes de personas que tienen mucho que enseñarnos. En resumen, diría que reflexionen sobre sus sueños y determinen si son reales o ficticios…


Alejandro Serrano es estudiante de Derecho, Políticas y Económicas