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A renglón seguido

Brotes bordes Brey

Diciembre 16, 2014

“Estimadas Señoras, estimados Señores, ciudadanas y ciudadanos en definitiva: A continuación con todas ustedas y todos ustedes el mayor espectáculo del mundo, donde la fantasía carece de fronteras, donde la ilusión no tiene límites y donde la magia no tiene fin”. Poco más o menos, este podría ser el andamiaje, con solecismo, de los diversos mensajes que nos ha colocado en las últimas horas a través de sus discursos el taumaturgo coruñés, que actúa como el contenido de aquel brocárdico refrán: “un abogado listo, te hará creer lo que no has visto”.

Sorprende –cada vez menos- la incapacidad de creatividad de la factoría de ideas, aunque sean huecas, de la dirección del partido del gobierno. Cíclicamente diseña una colección de frases ya muy manidas y gastadas, que recuerdan el ovillo de algodón de azúcar de feria, para no dejar huella de consistencia como alimento de la mente del decepcionado ciudadano.

Rememoración del futuro

Nuestro anacoluto Canciller compostelano –¡compóntelas con Mariano!– sigue atentando contra la sensatez, intentando atontarnos con su servicio urgente de mensajería oral, al afirmar que “La crisis ya es historia del pasado” –“un poco exagerado” (Presidente del Congreso)-.

Una de las características más “notablemente” notable de nuestro galaico mandamás es el uso –me temo que casual- de figuras de nuestra retórica ; ha jugado a redondear una frase desde la obviedad y la redundancia del pleonasmo; ¿Lo sabrá el licenciado? Efectivamente, si es historia, es pasado: excepto que tenga la capacidad de crionizar el presente para historiarlo simultáneamente, o evocar la rememoración del futuro con sus frecuentes silepsis. ¡Toma ya!

Instalado en un país de ficción

Suyas son también: “Las primeras navidades de la recuperación […] se vive en […] los pequeños negocios, […] proveedores, […] cafeterías, […] restaurantes, […] nóminas […] y hogares” -¡en qué onírico micro-mundo vivirá!-; “brotes bordes [sic] verdes” –ya envejecieron las raíces vigorosas-; “hemos atravesado el Cabo de Hornos” de nuestros tormentos –marinero de secano monclovita-; “somos un país más solidario” –será por prietas las filas del partido ante “su” corrupción-; “hay que pensar en las cosas que hemos hecho bien y muy bien” –auto-complaciente, sin defectos y carente de “abuela”-; y otras joyas de “negro” cuño tautológico tan reiterativo y trasnochado, que no convence ya ni a los fundamentalistas más ultra ortodoxos de su entorno.

Tengo dudas acerca de si habrá confundido la lectura de la obra de su convecino Camilo, Viaje a la Alcarria, con la de su camelo de viaje a la Arcadia (país de ficción pleno de inocencia, paz espiritual y felicidad), donde más bien parece estar instalado desde hace algún tiempo, persuadiéndonos de las bondades y resultados de su gestión gubernamental; al frente de un país en el que vino al mundo para salvarnos de las miserias e inmundicias cultivadas por los anteriores irresponsables hortelanos de “la rosa”.

Paco de Domingo