Menú Portada
Los puntos cardinales

Brignoles, Lampedusa y los chicos de la Europa fortaleza.

Octubre 15, 2013

Brignoles es un municipio de la Provenza francesa cuya población no llega a los veinte mil habitantes. Nadie hablaría de este pueblo suroriental si no fuese porque el Frente Nacional de Marine Le Pen ha conquistado la alcaldía superando el 53 por ciento de los votos. El artífice de semejante gesta ha sido Laurent López, un héroe en las filas de esta formación que mira al resto de las citas electorales con lógicas dosis de optimismo. El FN se ha apoderado de un tradicional feudo comunista, lo que nos hace recordar lo ocurrido en 2002, cuando en la otra punta del país la roja Calais y sus bolsas de inmigración fuera de control se convirtieron en un semillero de votos para la extrema derecha. Fíjense qué curioso es que un partido que pretende hacer de Francia una especie de cúpula aislante contra los movimientos migratorios tenga a alguien de apellido López entre su nueva vanguardia. Y ha sido su triunfo el que hace que la dirección del partido de la familia Le Pen piense en él como reclamo para las Elecciones Europeas de junio de 2014. Los analistas franceses quieren curarse en salud y se afanan en insistir en que los datos de Brignoles no son en absoluto extrapolables a otros futuros escenarios electorales.

Pensando en las elecciones europeas

La cita de los comicios al Parlamento Europeo es el colmo de la paradoja, pues va a servir para comprobar cómo los principales partidos ultranacionalistas de la Unión echan el resto, pese a que prácticamente todos comparten idearios antieuropeos. El caso de las formaciones eurófobas es bien conocido y sus propuestas se expanden como el polen para una nueva cosecha aún por determinar de experimentos tan pintorescos como peligrosos, pero que van calando en las diferentes sociedades. En Hungría, por ejemplo, las instituciones comunitarias tienen un serio problema porque actitudes abiertamente contrarias al acervo de la Unión Europea llegan al poder. Esa es la pesadilla de los politólogos y los funcionarios de Bruselas. Conocen las experiencias que se van acumulando y saben que las urnas, en procesos limpios y transparentes, van colocando en los parlamentos a formaciones ultras. Especialmente significativo es el caso escandinavo, con Finlandia y Dinamarca como ejemplos. En ese ámbito geográfico, aunque fuera de la Europa de los veintiocho, tenemos la fuerza de la extrema derecha noruega en el Parlamento de Oslo. El caso griego es, sin duda, el más sonado, habida cuenta de que parte de su nomenclatura ha sido acusada de pertenecer a una organización criminal. Pero nadie puede silenciar los testimonios de ciudadanos de a pie que, sumidos en el rigor de la crisis helénica, han visto cómo Amanecer Dorado reclama Grecia para los griegos y tiene capacidad de organización asistencial para los más desfavorecidos de entre estos. En Austria, los seguidores de un viejo conocido, Jorg Haider, han superado el 20% de los votos en las últimas Legislativas. En el Reino Unido, los eurófobos del UKIP dieron la sorpresa en las últimas municipales. Y ese quizá haya sido el motivo de que el primer ministro, David Cameron, haya optado por escorar sus mensajes mucho más a la derecha, con una estrategia muy centrada en las políticas migratorias y en los recortes.

Cameron acorralado

Lo curioso es que una vez más, como ya lo hiciese Boris Johnson en el Ayuntamiento de Londres, los conservadores vuelven a contar con un gurú australiano ultraconservador. Las medidas marcadamente antisociales de Cameron han impulsado las expectativas de los laboristas de Miliband y, para contrarrestar el efecto, el primer ministro tory ha optado por el órdago. En lugar de intentar recuperar votos por el centro fía su suerte a los consejos de Lynton Crosby, un hombre al que apodan Rottweiler y cuya minuta se eleva a los doscientos cincuenta mil euros anuales por una sola jornada de trabajo semanal. En el fondo, algunos lo interpretan como un modo de cambiar la camiseta con la Union Jack y las botas militares por el traje de James Bond y el Martini agitado. Porque, al final, de los diferentes experimentos que hemos recordado en estas líneas, todos coinciden en la idea de Europa fortaleza que tanto miedo infundió en los noventa. Si quieren poner todo esto al día, busquen en youtube la visita que Marine Le Pen realizó a Lampedusa en marzo de 2011 y probablemente comprendan cuál es la semilla y la cantidad de manos que la riegan.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero