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Otras opiniones

Bono, bonito y muy caro

Abril 24, 2012

Dentro de unos meses, en octubre concretamente, los españoles se lanzarán a las calles, como posesos, no hartos contra la crisis y sus recortes sino en busca de las memorias de Pepe Bono, cuesten lo que cuesten, que costarán lo suyo. Por si acaso, quien ya ha cobrado un adelanto, al menos más de 200.000 euros, es el ilustre memorialista de un total de más de 800.000 euros que le paga la Editorial Planeta por contarnos sus cositas. Anuncia Bono que sus memorias, como político – ex presidente de Castilla-La Mancha, ex ministro de defensa y ex presidente del Congreso– “gustarán al Rey más que a sus cortesanos”. ¿Las va a titular “Memorias de elefantes”?

Aunque Dios no le haya llamado por los caminos de Cervantes, Bono nos amenaza con 17.000 folios, previo pago de su importe. No resulta extraño que Larra exclamara lapidariamente que escribir en España es llorar. ¿Qué escritor en España recibe 800.000 euros de adelanto por alguna de sus obras después de devanarse los sesos tratando de ser original?

La obra de BonoCarlos Cano le llamaría la “bien pagá”—será un libro de memorias por entregas, claro, porque si no habrá que comprar también una carretilla para llevarlas. ¿Qué secretos nos revelará el ilustre escritor en tan extensa confesión literaria? ¿Acaso su verano azul – mahón, por supuesto- en 1971, haciendo un curso de mandos de la Guardia de Franco, en Mallorca y el arte de cómo pasar del azul al rojo sin desteñirse? ¿Cómo llegar a tener más pisos que una hamburguesa gigante? ¿Cómo dilapidar 3.500 de millones de euros en un AVE, el de Toledo-Cuenca-Albacete, que costaba 18.000 euros diarios, en el que no viajaba nadie? ¿Quizás el secreto caprichoso, compartido con José María Barreda, del aeropuerto de Ciudad Real, que costó más de 1.100 millones de euros y sobre el que sólo volaron abejarucos, abubillas, buitres y cernícalos, entre otras especies de la extensa avifauna de Castilla- La Mancha?… 

El “modelo” Bono previo pago del contribuyente

Los españoles están expectantes, esperando inundar las librerías, bien pertrechados de euros, para hacerse con un libro tan codiciado. Mientras tanto, Bono posa como modelo para los anales del arte. También la cosa es cuestión de dinero, y mucho, aunque éste no es privado sino de todos nosotros, lo que resulta más preocupante. El Congreso de los Diputados ha encargado a un pintor, Bernardo Torrens, el retrato de Bono por un importe de 82.000 euros. El retrato costará más del triple que la fotografía de su antecesor Manuel Marín, por la que se pagaron 27.000 euros, que ya es pagar por una foto. El pintor que gusta a Bono ya hizo el cuadro del ex presidente del Congreso José Félix Pons, que parece una fotografía. O sea que se trata de un pintor hiperrealista, de esos que buscan la transcripción de la realidad como una foto. ¿No sería más realista – y barato–usar una máquina fotográfica? El ego de Bono se elevará, seguramente, viéndose tan hiperrealista, pero nos costará muy caro.

 Aquí también surgen los interrogantes con modelo tan público. ¿Posará viajando en el famoso AVE de la ruina? ¿“Agredido” en la manifestación de víctimas del terrorismo? ¿Con camisa de lino, de aquel escándalo que él y Garzón destaparon y que nunca existió? ¿Zampando bollos con Zerolo, en plan comunión-merienda en Entrevías? ¿Sin el implante de pelo? ¿A caballo en su famosa hípica toledana? ¿Solo? ¿Junto a su amigo “El Pocero”?…El artista tiene ante sí a un modelo poliédrico para inmortalizarlo, no se quejará.

Ernesto Sábato vino a decirnos que la vanidad a veces es tan fantástica que hasta nos induce a preocuparnos de lo que pensarán de nosotros una vez muertos y enterrados. Pues eso.

Sebastián Moreno