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A renglón seguido

Black is black

Octubre 20, 2014

Todos los aquí presentes –frente a la pantalla- hemos oído decir alguna vez, que España era, y sigue siendo, el país más rico de todos los mundos conocidos, dado que, por más que continuara habiendo apropiación indebida de lo ajeno, el dinero no se acababa nunca. Esta teoría que circulaba por las carreteras de la rumorología, está muy de actualidad gracias a la inestimable participación, presuntamente delictiva, de la cúpula de poder y control de Caja MadridBankia debido a su inclinación por las artes nada plásticas del plástico rígido de bolsillo.

Esta tríada de la eco-caja, que tenía “la vida resuelta” –véase: Consejero de Sanidad de Madrid- por su posición de privilegio laboral bien remunerado y numerado complemento de cuatro dígitos PIN, campaba por sus respetos, perdiéndoselo a los impositores, en su particular coto del derroche.

Otro grupo más mayoritario, pero menor en ingresos, también se encuentra en situación de tener bien construido y mejor cimentado su futuro; poco más de 465.000 españoles –a los que habrá que sumar uno más porque merodeo la primitiva- poseen más de un millón de dólares. Claro que… esto se deberá, o pagará, –según se mire- gracias a que trabajamos –en este caso solo ellos- 280 horas/año más que los alemanes. De ahí esa marcada diferencia entre esa élite y el resto de los ciudadanos; eso sí, descontados: banqueros de alpaca, traficantes ilegales, puyolistos, adjuntos al  pelotazo, deportistas  de  élite, “blanqueadores” de capitales, ladrones de guante sucio, familias de apellidos interminables y otras malas hierbas.

Insaciables reptiles

Pero estoy aquí para hablar de mi libro, cuyo prefacio –el epílogo lo escribirá la justicia-  se alimenta del profundo fondo de insaciables reptiles de los órganos de desgobierno de la green caja, quienes devoraron el alimento que dispensaban los cajeros, sumados a la borrachera de cargos efectuados en los terminales de pago.

Los agraciados con estas jugosas viandas del despilfarro apostaron por capítulos tan diversos como: viajes, zapatos, lencería “fina”… –Barcoj– (ex-Director General); viajes, comidas, bebidas alcohólicas, clubs, salas de fiestas, pubs, arte sacro (¡Ave María purísima!)… –Rato– (con pecado concebido); viajes, vino, hoteles de lujo, ropa, menaje –en homenaje a su condición-, zapatos, mobiliario, préstamos ventajosos… –Blesa-; joyas, perfumes, masajes “filipinos” –Spottorno– (ex-Jefe de la Casa del Rey); apuestas, armas, tabaco, farmacia –Romero de Tejada (ex-Secretario General del PP de Madrid); pijamas y camisones, copas finas –Juan Iranzo– (ex-miembro del Consejo Económico y Social); comidas simultáneas – Arturo Fernández– (ex–vicepresidente de la CEOE); y otros lagartos varios.

¿En manos de quienes hemos estado?

El mayor número de saqueos, a su juicio “legales” –veremos lo que opina la homérica justicia-  se producía durante los meses de Marzo-Abril (Semana Santa), Julio-Agosto (vacaciones) y Diciembre (Navidad). Se da la circunstancia de que uno de los puntos de mayor aprovisionamiento era El Corte Inglés, grupo empresarial de “bajo coste”, que les debería de hacer un monumento por la generosidad en el dispendio del dinero de ahorradores y preferentistas; asimismo, exhibir a estos maniquíes de mucha talla, y desnudos de conciencia, en su escaparate como mercancía de rebajas –no se puede caer tan bajo-; o bien, liquidación de existencias, ¡por fin!, de temporada; en su defecto, como saldos –de eso conocían bien- por cierre de “su actividad”. Se acabó lo que se daba; perdón, lo que se cogía.

El triángulo BlesaRatoBarcoj ha declarado –no solo ante el Juez Andreu-, que creía que la entidad de ahorro practicaba en origen las retenciones fiscales por los “extras” recibidos; ¡menos mal! que, en  ese  orden, los dos primeros son: Inspector, y ex-Ministro de Hacienda. Ante tamaño “desconocimiento”, ¿en manos de quiénes hemos estado?

Ahora conocemos también que sus gustos musicales eran “sesentañistas”;  incondicionales seguidores de Los Bravos, en especial de su Black is Black. No sabemos si los demandarán por plagio y usurpación de imagen.

Paco de Domingo