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A renglón seguido

Bimbo y Panrico, se llevan la palma

Junio 22, 2015

Durante el transcurso de los militarizados años sesenta, en pleno mesofranquismo, el nada aventajado alumno que suscribe este apañado cuerpo de letras, meldaba sobre el pupitre de madera puesto a disposición de los pupilos que frecuentábamos los habitáculos educacionales de las Escuelas Nacionales de la época, con el objeto de saber leer, escribir y las “cuentas”básicas; también, sin entrar en el programa educativo, a “hacer novillos” y “pellas”.

“En éstas”, en una degustación ofrecida en el aula, tuve la oportunidad de enfrentarme a la realidad de un mantecoso producto dirigido a infantes y adolescentes, que pretendía satisfacer nuestras palatinas búsquedas tan huérfanas de nuevas sensaciones: la crema de cacao con avellanas y azúcar acrisolada en vidrio, con tejadillo de plástico y polícroma faja sobre la que rezaba la leyenda de Nocilla; (mmm… ¡Qué merendilla!)

El “cacao” de Ségolène

 Su vecina en la competencia, Nutella, residía en “la Bota” mediterránea, donde la familia Ferrero acuñó la mezcolanza hace una cincuentena de años para el uso, goce y disfrute de los golosos paladares más exigentes, utilizando en su actual fórmula magistral un ingrediente que le proporciona la necesaria untuosidad procuradora de la placentera textura al degustarla: el aceite de palma.

Pues bien, la menesterosa Ministra de Ecología francesa, Ségolène Royal, “ha montao un buen cacao”, al lanzarse a la piscina del desprestigio de la crema italiana, invitándonos a no frecuentar su consumo, –no tardará en hacerlo con la española, que también lo contiene,- sacando a flote la masiva explotación de la planta responsable de la obtención del fluido, que “ha sustituido a los árboles, y esto ha producido un daño irreparable”.

 
Hipercalóricas holandas

No sabemos si la ex-esposa del Primer Ministro “hollandés” François –¡vive la République!- se habrá separado, a la sazón, del queso neerlandés debido a su alto grasiento sazonamiento; o de las hipercalóricas holandas de vino. Desconocemos, por otra parte, si habrá consumido a lo largo de su vital trayectoria algún flan –¡tan ricos!… en colesterol- vistos sus flanteamientos; en concreto el bautizado bajo la marca Royal. ¡Va savoir!; ¡Chi lo sa!

Menuda la que se le puede venir encima a la firma Bimbo, que acaba cerrar un acuerdo de adquisición sobre Panrico al grupo de capital riesgo Oaktree (paradójicamente roble) en el imparable bosque de la expansión de las multinacionales, aupándose en el liderazgo en España del negocio del pan de molde y bollería. ¿Pondrá su Royal fiscalizadora mirada en la ventana del tradicional Donuts o en el relleno del mullido Bollycao?

Se lleva la palma

Cierto es, que esta grasa vegetal se lleva la palma en cuanto a su excesiva presencia como ingrediente de la bollería industrial, platos precocinados y diversos alimentos congelados, pero el tratamiento que habría que dar a la reforestación, o mejor dicho a la deforestación, debería de ir por otra senda bien distinta al intento de menoscabar la imagen de un producto alimentario, si bien, se podría, ya metidos en harina, amplificar, desde el punto de vista nutricional, la impagable difusión de la conveniencia de un consumo moderado y la aplicación de nuevas alternativas sustitutivas al oleoso elemento.

Cabría pedir opinión, a título consultivo, a Valentino Rossi (imagen publicitaria de la pasta de chocolate y avellanas piamontinas), que va como una moto, acerca de la decisión de la gala, así como inquirir a los Tres Sudamericanos, a través de su cumbia, sobre la supervivencia del “orangután y la orangutana”, que “entre copas y jaranas volvieron por la mañana”, –¡una monada!- en Indonesia, donde se encuentran en severo riesgo de “palmarlas” por la creciente mengua de la masa arbórea devastada por el cultivo expansivo de palma.

Aunque ya sabemos que la salud es lo que importa, la de la economía nos inquieta más, y no nos pararemos en barras, salvadas las de los bares, a la hora de obtener el máximo beneficio al mínimo coste posible.

Paco de Domingo