Menú Portada
Los puntos cardinales

Benjamin Franklin, el rival de Vladimir Putin en las Presidenciales de Marzo

Diciembre 13, 2011

Se acerca, poco a poco, la fecha de las próximas Elecciones Presidenciales en Rusia y la calle ya ha dado el primer aviso. La calle, sí, pero alimentada por las sospechas de los grupos de oposición y de los observadores, que han concluido que las Legislativas de hace dos semanas estuvieron envueltas en las dudas sobre la limpieza del proceso. La Rusia Unida del tándem PutinMedvédev se hizo con el triunfo, aunque con una sensible pérdida de apoyos respecto de las anteriores. Y Vladimir aprovechó para acusar directamente a Hillary Clinton de haber alentado las protestas callejeras y entregar ingentes cantidades de dólares a los organizadores de la turbamulta. En las últimas dos décadas no se recordaba semejante movilización de rechazo, con decenas de miles ciudadanos exigiendo a voces la renuncia de Putin.

Dimitri Medvédev abandona la Jefatura del Estado para pasar a dirigir el Gobierno, al tiempo que el todopoderoso Vladimir Putin aspira a regresar al despacho de la Plaza Roja que ya ocupó entre los años 2000 y 2008. La Constitución rusa impide un tercer mandato seguido, por lo que Putin tuvo que acogerse a este parón cuatrienal en el Ejecutivo, una especie de descanso preparatorio porque nunca ha dejado de mandar.

Hasta que se convocaron las elecciones, nadie podía imaginar que pudiese surgir alguien con el suficiente coraje como para plantar cara al candidato oficial. Y, sin embargo, desde la pista de baloncesto de los New Jersey Nets, el multimillonario Mijail Projorov anunciaba esta misma semana su intención de enarbolar la bandera de las clases medias en la carrera a las urnas.

Projorov no es el primero. En 2003, Mijail Jodorkovski decidió saltar a la lona del combate político desde su petrolera Yukos, un puesto que le convertía en el hombre más rico de la Federación Rusa. Desde ese momento, la maquinaria fiscal y judicial del poder actuó para neutralizar el efecto Jodorkovski, que todavía sigue en prisión. La Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo condenó a Rusia por no haber celebrado un juicio justo contra el magnate, que literalmente fue objeto de una asfixia financiera.

Mijail Projorov debería tomar nota de estos antecedentes y ser consciente de que Vladimir Putin no es amigo de los oligarcas, salvo que se llamen

Roman Abramovich y hayan abandonado para siempre la política por el deporte y se mantengan muy lejos de “la madre Rusia”. Además, al frente de la formación liberal Causa Justa, el candidato afincado en Estados Unidos ya pudo conocer cómo se las gasta el Kremlin a la hora de truncar cualquier alternativa al margen de la ortodoxia de Rusia Unida.

Putin sabe ahora cuáles son sus verdaderos enemigos. En casa, el ruido de la calle. Y detrás de todo, al huracán de papel con el rostro de Benjamin Franklin procedente de la Costa Este americana.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero