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¡Qué fuerte!

Bellezas de retoque

Octubre 16, 2015
inma-cuesta-photoshop

Lo que para Goya y su época era la belleza perfecta es para nosotros hoy en día un cuerpo, llamémosle cariñosamente, “rechoncho”. Es increíble cómo cambia el concepto de belleza según las épocas y culturas. Lo que es bello para los de oriente no lo es para los de occidente y viceversa. Lo que era bello hace cincuenta años ahora nos parece un horror y se lleva todo lo contrario. Antes, las mujeres se tapaban con pañuelos y grandes sombreros para que no les diera un mínimo rayo de sol en la cara ya que la blancura de la piel denotaba belleza y riqueza. Las que trabajaban en el campo se cubrían para aparentar ser de mejor clase y parecerse a las de la alta sociedad, que lucían su tez blanca y radiante. Ahora el sol nos obsesiona, sin distinción de sexo y hasta en invierno hay quien parece un conguito tostado a la luz de los rayos uva.

Nos gusta gustar

Estamos obsesionados con el cuerpo, la moda y con gustar. A todos nos gusta gustar. Es normal arreglarse para alguien, aunque lo lógico sería arreglarse para verse guapo uno mismo, independientemente de lo que opinen los demás pero, por desgracia, vivimos en una sociedad donde las apariencias sí importan y el qué dirán también. Por eso, por esa sociedad que nos juzga por el físico antes que por la manera de ser, nos sentimos presionados y nos vemos obligados a cometer ciertos errores que nos llevan a los extremos más ridículos. Evidentemente, a veces las generalizaciones no son buenas pero si reflejan una realidad que está latente, como es el caso de la actriz Inma Cuesta y su imagen retocada con Photoshop en una publicación. Inma tenía en su poder la foto original y cuando vio la portada con la foto retocada, no se reconoció; el volumen de sus caderas había desaparecido y también el de sus brazos entre otras cosas, por lo que se ha quejado a través de las redes sociales y se ha mostrado en contra del excesivo retoque.

Medios de comunicación y “mujeres perfectas”

Mucha culpa de esta obsesión por la belleza de la que hablaba antes la tienen la televisión y las revistas, donde sólo salen “mujeres perfectas” y no normales y no digamos ya tirando a feas. Delgadas, con medidas perfectas y guapas. En la televisión no hay retoques posibles pero en las revistas es totalmente normal hacer esos retoques que hacen que las normales nos sintamos por debajo de esa belleza establecida. Que Isabel Preysler aparente ser más joven que sus propias hijas debería estar prohibido, la verdad. Que Mariah Carey salga en sus posters de promoción como una mujer escultural y que luego las revistas nos muestren fotos donde se ve claramente la diferencia entre la realidad y la ficción hace, por un lado, que el resto de la humanidad nos sintamos relajadas al ver que no es tan guapa y tan delgada pero, ¿qué ocurre cuando Mariah se mira al espejo y ve que no es la misma que la del póster? No deben andar bien las cabezas que consienten verse diferentes a lo que de verdad son. A todos nos gustaría ser guapos, altos y delgados pero la realidad es que lo fundamental es estar a gusto con uno mismo, con sus imperfecciones porque, como decía aquel, y con los años, nos vamos dando cuenta de que es verdad eso de que la belleza está en el interior.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com