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Mensaje en una botella

Belén Esteban, la escritora de la Edad Moderna

Diciembre 4, 2013

Las memorias como género literario y filosófico cobran estas Navidades una dimensión desconocida. Como cada vez que el ser humano se enfrenta a algo nuevo, surgen dudas y llegan miedos. Es natural. No hay nada malo en ello. Los toreros cuentan que pasan miedo cuando encaran a los astados en el albero, quinientos kilos de peso provistos de cornamenta frente a un hombre solo armado con un estoque en el mejor de los casos. En estas fechas tan entrañables, las memorias de tres líderes de opinión serán lo que más transporten los renos de Santa Claus y los camellos de los Reyes Magos.

Dos hombres que han gobernado España rivalizan por hacerse con el liderazgo en las ventas de memorias. José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero pugnan entre sí incluso después de haber abandonado eso que ellos llaman la primera línea de la política, eufemismo que esconde el deseo más o menos irrefrenable de seguir dando lecciones una vez que han dejado de dar clases en la escuela que para ellos es esta vasta piel de toro.

Aznar ha publicado El compromiso del poder, continuación de la primera parte de sus memorias editada hace un año. Zapatero ha publicado El dilema: 600 días de vértigo, que recoge las memorias de sus dos últimos años en el Gobierno. Ambos expresidentes relatan su experiencia al frente del Ejecutivo en momentos complicados de la historia reciente de España y reflexionan sobre las decisiones que tomaron en esos momentos. Pero ninguno de ellos es el escritor de memorias más vendido.

Todo es ponerse

El escritor de memorias más vendido es el otro líder de opinión que nos falta para completar el trío. Es una mujer que cuenta su vida en el libro Ambiciones y reflexiones, con prólogo de Boris Izaguirre. La autora de la obra es Belén Esteban, que relata sus vivencias y plasma sus pensamientos en una obra que se convierte en un mojón en la historia literaria nacional. Este libro es al que me refería antes como el responsable de la entrada del género de las memorias en una dimensión desconocida. Pero perder el miedo a lo desconocido es sencillo en este caso: basta con comprar el libro y leerlo. La primera parte de la ecuación se antoja más sencilla que la segunda, aunque todo es ponerse.

Confieso que no he leído las memorias de Belén Esteban y esto puede convertirme en un bicho raro. Pareces el jorobado de Roterdán ése. Pero la Princesa del pueblo tiene su público. ¡Ni que fuera yo Bin Laden! Porque si no lo tuviera, sería imposible que su libro fuera uno de los más vendidos de la Edad Moderna. Pues mira, la Edad Moderna está bien porque es ahora mismo en la que vivimos. No caben en un libro las enseñanzas de La Esteban. ¡Arriba La Esteban!

Esto sólo puede significar que publicará una segunda parte de memorias. Vete callando, que tengo una sorpresa sorpreision que te vas a enterar. Pero sus fans ya tienen una primera dosis para devorar. ¡Andreíta, coño, cómete el pollo! Y tienen un espejo en el que mirarse. Yo, por mi hija, ma-to. Cualquiera que critique que una mujer como ella se ha convertido en escritora de éxito es un envidioso. Si la tiña existiría, cuantos tiñosos habría. O tal vez sea un listo. Eres un corremeidile. Ella demuestra tener olfato literario. Me he esterilizado la nariz. A buen entendedor, pocas palabras bastan. ¿M’entiendes?

 

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero