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Otras opiniones

Belén Esteban da la campanada con Peñafiel

Enero 4, 2010

He defendido a Belén Esteban en muchas ocasiones pero esta vez me toca darle un toque de atención por el comportamiento a todas luces soez y grosero que tuvo con Jaime Peñafiel. Obtener un aplauso fácil de un público como el que acude a este tipo de programas televisivos era de esperar: hasta un rebaño de ovejas demuestra más inteligencia que muchos de los que se comportan como masa al servicio de una audiencia barata.
No creo que Belén hubiese salido bien parada de ese debate. Los insultos propinados y los vocablos ordinarios transformaron a la princesa del pueblo en una princesa de pueblo cutre e insensible, llena de rencor y sedienta de venganza. Salió la peor Belén que llevaba dentro.

Gestos arrabaleros e insultos

Habría que recordar a Belén que todos llegaremos a viejos y mofarse de Peñafiel por su edad o su memoria invitándole entre risas a ingresar en un geriátrico no resulta gracioso ni divertido. Tampoco es de recibo el recordatorio constante a una hija fallecida, pues el dolor de un padre ante semejante tortura es inconsolable.
Los gestos arrabaleros y demás exabruptos provocaron vergüenza ajena a todos los que contemplábamos angustiados los silencios caballerescos de un Jaime Peñafiel completamente asustado ante semejante esperpento. Pena me dio que Jorge Javier dejase el Ondas en la vitrina de su casa esa noche. Podría haber ejercido de exorcista o de domador de leones pero nunca jamás de convidado de piedra. El que calla otorga y hay espectáculos que no se pueden tolerar en las televisiones si no es a cambio de seguir coleccionando una basura irreciclable que ya huelga en estos tiempos en los que estamos hartos de siempre lo mismo. ¿No sería el momento ideal para hacer programas de calidad y que aportasen algo más que agresividad?
Hubiese sido hasta bonito y entretenido que Belén se hubiese enfrentado a su contertulio utilizando como única espada la palabra y ese sentimiento sanblasero tan típico suyo que a todos nos encandila. Es una pena que Belén se funda y se confunda con otra más de todas estas que pasan y repasan por la crónica frikie de este país.

El éxito y el dinero: valores vacíos

María Teresa Campos, desde su programa en la misma cadena, tuvo un consejo muy afortunado para Belén, recordándole que el dinero y el éxito no sirven para nada si no se saben utilizar en pro de una vida privada más digna. ¿Creemos de verdad que el éxito y el triunfo se miden por sentirse poderoso y egocéntrico?
Es muy triste comprobar como en la sociedad occidental se mide el triunfo sobre valores equivocados. Por eso cuando la vida te coloca en situaciones en las que se pierde el dominio de uno mismo todo se desmorona a nuestro alrededor. Una enfermedad, la muerte de un ser querido, un divorcio complicado….pueden ser el detonante que nos descoloque la brújula social con la que vivimos.
Es triste ver cómo en nuestros días alcanzar la fama es la única meta y no la humanización y la aportación social.
 

Mónica Naranjo e Inma Shara, dos damas

Mónica Naranjo, toda una estrella de la canción, relataba el pasado viernes cómo decidió retirarse un día, de la noche a la mañana, porque se había dado cuenta que no sabía vivir y quiso dejar de lado la falsedad, hipocresía y vacío que la rodeaban. Ha estado siete años apartada de las cámaras, del famoseo y reencontrándose como persona. Me sorprendió gratamente comprobar que esa chica dulce, encantadora y sensible tiene con la cantante la misma semejanza que el Dr Jekill con Mr Hyde.
No dejo de lado un recordatorio para una auténtica diva como es Inma Shara y que ha sabido rentabilizar su fama para hacer algo inteligente y gratificante de verdad: dirigir conciertos solidarios. Según ha manifestado, esta faceta le hace sentirse viva y eso me ha llegado al alma, pues esta mujer es un ejemplo de cómo la fama puede engrandecer a la persona.
Creo que es un problema de educación, nadie nos enseña realmente a cómo debemos enfocar nuestras vidas desde pequeños desde el punto de vista moral porque nos han formado en conocimientos técnicos pero no en la sabiduría de los valores. Por eso un golpe del destino puede servir para convertirnos en la mejor o en la peor de las personas que llevamos dentro.
Ojala que Belén no se olvide nunca de quién es y de donde viene y empiece a vislumbrar otro tipo de ambiciones que no tengan nada que ver con Jesulín y sí con la educación y el respeto.

Teresa Bueyes