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Los puntos cardinales

Barack Obama contempla la voladura del Partido Republicano

Marzo 14, 2012

Las últimas primarias republicanas en dos estados del sur profundo ponen de relieve que hay territorios que parecen anclados en los tiempos de la Guerra de Secesión, como Alabama y Mississippi. En este último, por ejemplo, más de la mitad de los ciudadanos consultados en diferentes encuestas creen que Barack Obama es musulmán. Es un dato más para entender por dónde discurre la travesía del Partido Republicano, que con total abnegación trabaja para elegir al contendiente mientras camina hacia el precipicio sin rumbo y sin ideas.

Porque nadie puede esperar que las urnas deparen una sorpresa el día 6 de noviembre, así que los Obama saben que su ropa y sus enseres permanecerán guardados otros cuatro años en los armarios de la Casa Blanca. Ningún centro de análisis ni universidad que se precie en Estados Unidos tiene la mínima duda: nos dirigimos a la reelección mientras los republicanos se preparan para su voladura controlada.

El Partido Republicano, instalado en la paradoja
El proyecto conservador vive instalado en la paradoja, haciendo buena la máxima que asegura que hay una realidad en la calle y otra en los cuarteles generales de los partidos. Sólo de ese modo puede entenderse que, de los cuatro candidatos republicanos, Mitt Romney sea el único que cuente con el apoyo de los electores más moderados y del poder financiero de Wall Street. Y, sin embargo, no es capaz de aglutinar esa verdadera conciencia republicana de la América del interior.

En el otro extremo se sitúa Ron Paul, por quien los mercados no muestran ningún entusiasmo pero que, con su discurso y sus férreas bases tradicionales, encandila a la masas del Tea Party, que ven en él y también en Rick Santorum a los aspirantes ideales, a los abanderados de los principios irrenunciables, como la lucha contra el aborto o contra la distribución de anticonceptivos. Hay mucho de homilía dominical en ambos y también de credo mormón, como en el caso de Romney.

América, cada vez más y más latina

Sin embargo, los dirigentes republicanos parecen no haber caído en la cuenta de que Estados Unidos es un país cada vez más laico, un enorme territorio en el que poner en el acento en la rigidez de las políticas migratorias tiene muy poco sentido, toda vez que América se hace cada vez más y más latina.

Obama, pues, sigue sentado en el porche, observando cómo sus conciudadanos han comprendido que ha sabido romper con la tradición bipolar del país. Hasta esta administración, los muy familiares norteamericanos consideraban que un líder republicano encarnaba la figura del padre, porque ofrecía seguridad y defendía los intereses. Los demócratas, por contra, simbolizaban valores más maternales, traducidos en términos de educación o sanidad.

Obama acabó con Bin Landen y Bush les metió en guerra

No obstante, esa tradición ha acabado con el actual equipo y los conservadores saben que el electorado no puede ignorar un aspecto fundamental que echa por tierra este estereotipo. Fue George W. Bush el que metió al país en la guerra contra el terror tras el 11S. Sin embargo, ha sido Barack Obama el que ha cazado a Osama Bin Laden, el responsable de la paranoia de seguridad nacional.

Pese a las indudables preocupaciones que generan la crisis siria, el riesgo de una eventual operación militar de Israel en Irán o los repugnantes acontecimientos protagonizados por soldados norteamericanos en Afganistán, durante estos meses la atención seguirá centrada en las cuestiones domésticas. La moderada recuperación económica y la creación de más puestos de trabajo allanan el camino del único candidato demócrata, un presidente que se prepara para la reelección con el mismo “ticket electoral”, el vicepresidente Joe Biden, un gestor eficaz.

A Obama le ha funcionado bien su equipo, y sólo habrá un relevo significativo, el de la brillante Hillary Clinton, decidida a dedicar tiempo a su vida personal. Mientras tanto, los republicanos tendrán que buscar un nuevo ideario entre los escombros.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.