Menú Portada
No me moverán

¡Banqueros, cuerpo a tierra!

Junio 11, 2012

¿Semanas de dolor para los banqueros españoles? Como mínimo, sobre ellos planeara la incertidumbre. Primero, los auditores elegidos, Oliver Wyman y Rolan Berger, harán una primera estimación sobre la banca española y sus necesidades. Después, el Banco de España, con Gobernador de estreno Luis Linde, lanzará sus inspectores para perfilar con precisión esos números. A la vista de ello, el Gobierno español pedirá la suma necesaria para dotar de liquidez al sistema financiero.

Luego, la Comisión Europea, en coordinación con el Banco Central Europeo (BCE), y la Autoridad Bancaria Europea (ABE), evaluará la petición. Con esa base, decidirán que debe aportar la UE al rescate bancario español, cómo lo aporta y qué condiciones impone a las instituciones rescatadas. Finalmente, si hay acuerdo con el Estado español, se empezará a implementar el programa pactado o, mejor dicho, impuesto por la UE.

¿Dos meses largos de incertidumbre?

Con tan complejo mecanismo hay que esperar al menos dos meses para tener claro lo que hay qué hacer, cuándo y cómo hay que hacerlo. Dos meses de calvario que tendrá que soportar nuestra prima de riesgo, justo en una época en que hay que refinanciar cerca de 70.000 millones de euros. Hasta que no este todo claro, la experiencia indica que aumenta la incertidumbre y se disparan los intereses de la deuda soberana hispana.

Si todo se resuelve dentro de los cauces de la sensatez, las aguas volverán a su cauce y el calor de agosto traerá la calma. Pero a nuestros banqueros no les llegará la camisa al cuello. A los actuales y, sobre todo, a los que han dimitido o han sido cesados.

¿Unos banqueros responsabilizados de la gestión?

Porque, entre las condiciones del rescate, estará qué hacer con los bancos que reciban dineros europeos. A unos se les pedirá que regularicen sus balances, lleven a pérdidas muchos activos y reduzcan el valor de su capital; a otros que sean absorbidos por entidades solventes. Por último, se deberían disolver los inviables si no hay ninguna otra institución dispuesta abducirlos. En todo caso: pérdidas para los accionistas, los poseedores de preferentes e incertidumbre en los cuentacorrentistas de más de 100.000 euros en los bancos disueltos.    

Por eso los gestores de las entidades intervenidas estarán bajo el punto de mira de: los antiguos accionistas, los poseedores de preferentes, los depositantes de fondos, los poderes públicos, incluida la Fiscalía Anticorrupción… y todos estos pueden ejercer su derecho de exigir responsabilidades.

Así que: ¡Banqueros, cuerpo a tierra! A partir de ahora, como es lógico, les ha salido a cada uno de ellos una prima de riesgo particular, la hija de una tía o un tío de nombre: mala gestión.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE, Director del Executive MBA, Madrid