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A renglón seguido

¡Ay cariño, qué deleite!

Mayo 3, 2016
pareja metro barceloa

Habitamos en un mundo, el llamado desarrollado, donde las prisas y la inmediatez forman parte de la piel de nuestras vidas, y algunos deciden retirar (de forma reversible) parte de su tejido epitelial para dar rienda suelta a sus inaplazables calentones y apetencias: sin importar el minuto y resultado o el lugar, permaneciendo ajenos a las contingentes furtivas miradas del ojo humano o a la posible constatación de los hechos a través de los soportes de imagen que nos brindan las nuevas tecnologías.

Y la más reciente figura de esta descripción ha tenido lugar en un medio de transporte público catalán: el metro. Una pareja ha sido “pillada” in braganti practicando el noble deporte de la reproducción… asistida por un terminal celular que portaba una clienta del condal suburbano, con el que dio paso a la inmortalización del fogoso recorrido de “patrás y palante”. No consta si para disfrute personal de la autora del libidinoso encuentro.

El desarrollo del acto tuvo lugar en la parada del Liceu, donde se coitaba a tutta orchestra sobre un banco ante la atenta mirada privada del público. No todos los días se tiene la posibilidad de asistir a una representación de estas características: excepto que uno mismo pierda o aparte su recato convirtiéndose en co-participante de un têteàtête similar au plain air.

La autoridad local, encabezada por los Mossosesquadra, dispone de la grabación del sudoroso trajín de los mozos al ser recogida por las cámaras de seguridad repartidas por el andén, que propiciarán la identificación de los tortolitos jugando con el pajarito al aire. La pareja, pase lo que pase, pasará a ser gratificada con un desconsolador premio por importe de 6.000 euros –en el Palace habría resultado más económico-, que deberán satisfacer, después de su momento de euforia y satisfacción, en concepto de multa. ¿Escándalo público, exhibicionismo…?

Cada uno se lo monta y lamenta como puede

Uno tuvo la oportunidad de visitar el zoo de Basilea hace más de cuarenta años, y en el interior del recinto (zona de simios) el público se agolpaba para contemplar cómo alguno de sus miembros se ponía ciego a caricias a la vista de los comparecientes, y la legislación helvética no parece que tuviera tipificado delito alguno por el ejercicio de estas “irracionales” prácticas, que, por otra parte, suscitaban risas y murmullos entre los asistentes.

No establece la Biblia en qué condiciones fueron engendrados los vástagos Caín y Abel (legítimos herederos de la parcela del del Edén habitado por Adán y Eva hasta su expulsión). Si lo fueron indoor, en el interior de una cueva, o al aire libre, en plena naturaleza, ante la atenta mirada de la incitadora serpiente tarareando un primer esbozo de: “Oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas, que tiene la vida”.

Es éste un país donde tendemos a ir a lo nuestro, y cada uno “se lo monta” y se lamenta como puede, dando pagana o cristiana sepultura al fluido seminal en el rincón del ¡Ay cariño, qué deleite!

Paco de Domingo