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¡Qué fuerte!

¡Aúpa Sara!

Junio 24, 2010

Desde el día que jugó España contra Suiza en el mundial de fútbol de Sudáfrica me he estado mordiendo la lengua, pero ya no puedo más. Hoy tengo motivos de sobra para exponer lo que pienso. Y digo “hoy” porque lo del día después del partido me pareció una gilipollez, pero lo de hoy ya clama al cielo. Al día siguiente del citado partido, la prensa sensacionalista inglesa abría sus portadas con Sara Carbonero. El motivo no era otro que acusarla de tener la culpa de que España perdiera ese partido ante Suiza. La verdad es que me lo tomé a risa por lo absurdo de la noticia pero hoy ya no me hace tanta gracia lo que les voy a contar.
Resulta que la Asociación de la Prensa de Madrid tiene un presidente que se llama Fernando González Urbaneja que ha declarado que, “es una vergüenza que ubiquen a esa periodista al lado de la portería de España. Debería saber que no debe implicar sus emociones en las historias que construye” y como no se queda satisfecho, añade que “si ella quiere ser una buena profesional no debe dejarse empujar a las malas prácticas del periodismo. Se trata de un claro ejemplo de malversación de los valores del periodismo en la televisión”.
Y se ha quedado tan ancho después de decir esto. Y digo yo, ¿pero qué se ha fumado este hombre? Este hombre y todos los compañeros de la prensa española que han criticado a Sara y han puesto en tela de juicio su profesionalidad por hacer su trabajo tan cerca de su novio. ¡Qué fuerte! Todavía no doy crédito a todo esto.


Confundir los términos

Yo, como tantos españoles, vimos aquel partido y también vimos la entrevista posterior que Sara le hizo a Iker Casillas que, por si no se han enterado todavía, son novios. Y yo, no vi ninguna falta de profesionalidad en el trabajo de Sara. Tampoco vi que, porque ella mirara al portero de España que, casualmente es su novio, Iker se desconcentrara mandándole besitos y le metieran un gol.
¿Qué le pasa a la gente? ¿Por qué critican sin saber? Es una chica qué hace su trabajo mejor que otros muchos periodistas y comentaristas deportivos que conozco o escucho. Pero ella tiene un problema, que es guapa. Que es guapa y que lo hace bien. Y además, se ha echado un novio guapo y que es el mejor portero del mundo. Y esto da mucha envidia, eso es lo que pasa.
Menos mal que su cadena ha defendido a Sara como se merece. Han tenido que dar explicaciones del puesto que ocupa en el campo, que no es porque ella lo haya querido así para estar cerca de su novio, sino que ha sido la FIFA quién lo ha asignado. Y han justificado su buen trabajo durante otras competiciones en las que Casillas puede haber parado o no goles. El caso es que tener que llegar a estos extremos es absurdo. Mientas, ella, parece ser que lo está pasando mal. ¡No me extraña! Que, sin comerlo ni beberlo, se vea envuelta en una polémica que sobrepasa fronteras y que sea el objetivo de todo el mundo durante el Mundial, ¡cómo para no estar pasándolo mal!

Profesionalidad

Lo primero que me indigna es que se le eche la culpa a ella y no a él. Porque puede ser a él al que, en un despiste mirando a la guapa de su chica que está en la banda haciendo su trabajo, se le haya colado un gol. Y por esta regla de tres, ahora ya no podrán ir las parejas de los toreros a las plazas a verlos torear porque si sufren una cogida serán ellas las culpables. Tampoco podrá un cirujano tener como novia a una enfermera porque si da mal un punto al cerrar una operación, será ella la culpable. Y que se vayan olvidando las novias de los tenistas de asistir a los torneos porque cada pelota mala será culpa de ellas.
También los directores de empresas liados con sus secretarias echarán la culpa a ellas de la crisis. Si mi dentista me hace daño será porque su mujer está en la recepción de la Clínica. Y si un locutor se equivoca al decir la hora, evidentemente es porque su compañera locutora o la técnico, le ha echado una miradita. Por cierto, a partir de ahora habrá un cerco de 500 metros alrededor de una obra para que, cuando pase una muchacha no distraiga al albañil obligándole a piropearla, no vaya a ser que los cimientos se tambaleen por su culpa. Y así, podría seguir poniendo ejemplos del mal que hacemos las mujeres al mundo de los hombres por existir.

Sólo me queda decirle al señor Urbaneja que, quizás sea él quien no deba mezclar los asuntos personales con los profesionales, ya que su hijo era el director de La Sexta cuando Sara Carbonero abandonó esa cadena por Telecinco y creo que no le sentó muy bien que Sara se fuera así que, está todo dicho. Cada cosa en su sitio. Y Sara en el suyo, porque es guapa, si, pero también porque es buena periodista deportiva y lo hace dignamente, que es de lo que se trata.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com