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No me moverán

Ataca Alemania, no Corea del Norte

Abril 8, 2013

Leo a los expertos en política exterior. Todos hablan de Corea del Norte y las bravuconadas de su líder. Kim Jong-un amenaza con destruir EE. UU. Pero, en realidad, nadie le cree; es el heredero en la dinastía comunista coreana, cuya jefatura pasa de padres a hijos como cualquier monarquía. Por eso tiene que afirmar su liderazgo en el elemento clave de su régimen: el ejército. Para ello da a sus militares lo que más les gusta: ocasiones para movilizarse y seguir absorbiendo la importante parte del presupuesto nacional que consumen; 483.000 millones de dólares, mientras el país sufre hambrunas.

La “Guerra” de Kim se debe analizar en términos de política interna de su país. Si alguna vez lanza un misil será porque piensa que le atacan desde dentro, de sus propias filas. Crear un enemigo externo es el mecanismo que los dictadores crean para aglutinar los países en su alrededor.

La III guerra, la guerra silenciosa

El siglo XX fue el escenario de las dos guerras más destructoras de la historia. Iniciadas como guerras civiles europeas acabaron con escenarios mundiales. Alemania fue derrotada y las consecuencias fueron terribles para todos los bandos. Las dos tuvieron su origen en la necesidad germana de expandir su poderosa industria en los mercados. Ahora podemos estar en situaciones similares.

En el siglo XXI estamos asistiendo a una nueva forma de guerra civil europea. Más sutil, menos sangrienta, pero no menos cruel. No hay heridos o muertos físicos, pero si morales. El sufrimiento es de los desempleados del sur de Europa, de sus desahuciados, de los que tienen que emigrar, de los que se empobrecen… Son los caídos en el campo de la batalla económica.

Como en el siglo XX, ahora Alemania ataca. Sin tanques, con el BCE y otras Instituciones Europeas. Al principio desmanteló industrias en el sur y ahora las quiere mantener con sueldos inferiores para que le suministren productos baratos, reduciendo los salarios de sus empleados o preconizando la emigración a sus centros productivos. Lo mismo se hizo en la II Gran Guerra.

El Euro el arma de destrucción masiva alemana, su cañón el BCE  

El arma de destrucción masiva alemana se llama: el Euro. Una moneda fuerte que le permite exportar sus productos con un gran valor añadido, mientras compra materias primas y productos a precio de saldo en dólares. El euro está por encima de 1,20 dólares desde hace mucho tiempo ¿Cómo va a exportar la Europa de menor tecnología?

Esa arma de destrucción masiva la dispara un cañón llamado: BCE (Banco Central Europeo). Con la excusa del miedo a la inflación teutón mantiene una restricción monetaria, que deprime la economía del sur. Mientras tanto EE. UU. a través de su Reserva Federal imprime dinero e inunda su mercado de liquidez. Con ello, baja la cotización del dólar, impulsa sus exportaciones y crea puestos de trabajo. Ahora el problema en los países desarrollados no es la inflación, sino el desempleo y Obama lo sabe. Si El BCE quiere combatir el desempleo en Europa debe regarla con dinero. Dinero directo a todas sus Administraciones públicas a través de los Eurobonos, dinero a las empresas bajando más el tipo de interés. Debe dar dinero a los bancos al 1% o menos, pero no para que éstos financien a los estados al 4 o el 5% y se queden con el margen sin esfuerzo; debe exigirle que los presten a PYMES y consumidores.

 A Obama lo eligen todos los americanos a Merkel solo los alemanes 

Pero Obama es el Presidente de toda la nación americana. Lo eligen todos, desde el Atlántico al Pacífico. Aquí en Europa manda la Cancillera Merkel que eligen solo los alemanes y a ellos se debe, de ellos cuida.

Alemania ataca ¿Deberían los demás miembros del la UE seguir impasibles? Eso ocurrió durante los primeros ataques en las guerras anteriores. Luego, cuando ya no hubo más remedio, se armó la parda. Si despertamos a tiempo todos, incluidos los alemanes, las consecuencias serán menos trágicas; incluso beneficiosas a largo plazo como lo ha sido hasta hace seis años la UE. Al fin y al cabola Unión Europea fue la respuesta de tres grandes estadistas, Adenauer, Schumann y De Gásperi para evitar repetir el desastre de las dos guerras europeas del XX. No hay que olvidar nunca las lecciones de la historia.    

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE. Director del Executive EMBA, Madrid