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A renglón seguido

Así en mi tierra, como en su cielo: Miliki, Leblanc y Calderón

Diciembre 2, 2012

Resucita a diario el altísimo una mortal inclinación: arrebatarnos los seres que más queremos o necesitamos y que viene practicando con suma    destreza el Sumo Hacedor desde tiempo atrás. Incluso, cuando aún no podía medirlo el Ser Supremo de su creación; es decir -con permiso de las feministas-, el hombre.

A lo mejor para Él ó a lo peor para nosotros, no ha reparado en su taller de inhumana lanzadera, que es un celestial acto de egoísmo; puro y duro. Es, como si quisiera disfrutar en exclusiva de su compañía, para amenizarle la estancia en la larga travesía del, a su juicio, feraz desierto de la eternidad.

Bóveda celestial

Cabe también la divina posibilidad de que, al fin y al cabo, nos reclute por riguroso turno para formar en el gran ejército de inútiles ectoplasmas de la Bóveda Celestial. Solo para el uso, goce, y disfrute de sus residentes de los cuales, algunos solicitaron la tramitación, por la vía de urgencia, de documentación para el cambio activo del domicilio particular –suicidio-, conyugal –víctimas de violencia de género-, social –inducción al suicidio colectivo-, nacional –activación de los conflictos bélicos-, etc.…

Eso sí, la inmensa mayoría de los afectados decidió actuar de forma pasiva, solicitando prórrogas hipocráticas, y descuentos ante la imaginería, aderezados con rezos, rogatorias y estampas de lo más variopinto. Todo, para no llegar a la tanda de los vitales penaltis, en la que, “por pelotas”, el equipo visitante -la parca-, con la inestimable ayuda del juez-árbitro universal, acaba “sacando partido”, “saliéndose con la suya” o más bien “con la nuestra” vida.

Un cántabro, un madrileño y un aragonés

En apenas una desgraciada herodotiana hebdómada -¡vamos!, nuestra semana-, nos  ha  sido  arrebatada la presencia de  tres  “palos” con  musho arte; me refiero a  un cántabro, a  un madrileño  y a un  aragonés;  mejor  dicho, que fue; y sevillano. El Pantocrátor, ha procedido a desahuciarlos, a instancias del destino, de su bien más preciado, la vida. Y como Juez Supremo de la Creación, ha ejecutado su lanzamiento hacia la indigencia del más allá, despojándolos de la creatividad.

Sabemos, que “no hay mal que por bien no venga”. Han aparecido tres vacantes en el maltrecho mercado de trabajo nacional; el problema es, que su hueco laboral no va a poder ser rellenado por demandante alguno; ni siquiera a tiempo parcial. Total, que  no podemos dar su desaparición por bien empleada.  Sabemos que han dejado de estar aquí abajo para estar allí arriba, pero no si lo harán sentados a la derecha del Padre, aunque visto desde aquí, sería a nuestra izquierda.

Un compositor: (Calderón); un actor: (Leblanc); un payaso: (Aragón); ellos han dejado su impronta sobre este infernal paraíso terrenal, que, de su ausencia enterado, un incinerado y dos enterrados. Un triunvirato de melodía, ficción y fantasía impagable; aunque… cobraran por ello. Con un nexo de unión, la música. Así, “Eres Juan Carlos; “¡Cántame un pasodoble español!”… Tony; “Había una vez, un…” Miliki. Así en mi tierra, como en su cielo.

Paco de Domingo