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A renglón seguido

Asesinato de Isabel Carrasco: se jodío Triana

Mayo 22, 2014

Apareció en la pequeña pantalla en blanco y negro, prehistoria del plasma actual, el color de la sangre, que manaba en ocasiones del rostro de Pedro Carrasco –boxeador-, en su empeño por tumbar sobre el ring a guantazo limpio a su contrincante. Posteriormente, en el televisivo mundo del espectáculo, Ángela Carrasco se peleaba sobre los platós y escenarios a sangre y fuego, por ocupar un lugar destacado en el mundillo artístico.

Ambos lo hacían de forma voluntaria, para ganarse la vida; pero más recientemente la conciudadana Isabel Carrasco ha perdido contra su voluntad la suya en un acto de sangrante alevosía, como cuando al pino carrasco se le sangra su resina sin pedirle autorización, si bien el daño producido es reversible; o al menos es lo que pensamos, puesto que la comunicación no es su fuerte, al contrario que su corteza.

El luctuoso hecho ha sido perpetrado a quemarropa (“cañón tocante”) –le tocaba- y con “tiro de gracia” por dos militantes de entre tantas del PP, con lo que no sabemos si eran enemigas o adversarias, que son las peores –estas últimas-, porque en política no se tienen detectadas. El acto ha sido calificado como “cruel, inútil y absurdo” por Rajoy, justo como las políticas adoptadas por su equipo de gobierno desde que llegó al poder.

Clima de violencia social

A juicio de Rita Barberá, quien a diferencia de Conchi –Eurovisión- si visita a la barbera, la afrenta estaría ligada al “clima de violencia social” en el que vivimos. En el caso, que no lo es, de que fuera así, ¿se referirá a la atmósfera putrefacta que se respira en su comunidad por las causas judiciales abiertas contra algunos miembros de su partido que viven bajo la sombra de la sospecha, indicios y condenas?</span>

A esta opinión se suma también alguna periodista que otra de apellido donostiarra.  Por   si   fuera  poco,  no podía   faltar  a  esta  ceremonia  de despropósitos nuestro Ministro de Interior, calificando de apología los contenidos de mejor o peor gusto de algunos mensajes de las redes, en los que él sólo se enreda, entendiendo que éstas son el actual caldo de cultivo del movimiento yihaddista; ¡hala!, y se queda tan ancho, comparando los contenidos de la mensajería de nuestros hijos con los de Alá.

A lo mejor, las agrupaciones políticas, en este caso la de Génova, deberían de pasar algún test de idoneidad para entrar en sus filas y actualizarse periódicamente.

La victimaria dice, que la mató porque tenía por inquilina en su mente a la “inquina” –huésped poco recomendable-. Pero ¿cuál es el origen, y cómo se mide el grado de odio, enconamiento e ira del ser humano? Montserrat –madre- la mató, porque no era suya, a diferencia de los hombres, y ¡se jodió Triana! –su hija, colaboradora necesaria-.

Todos llevamos un pequeño togado en nuestro interior y tenemos tendencia a sentenciar gratuitamente, por caro que le puede resultar al reo.

Menos escándalo popular para las autoras intelectual, material e inmaterial de los hechos.

Paco de Domingo