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A renglón seguido

Arúspices de la nada

Noviembre 22, 2011

Para cuando descanse esta reflexión en la retina de vuestros ojos, el acontecimiento al que me refiero ya habrá tenido lugar en tiempo y, naturalmente, en forma, pero no quería dejar en mi tintero neuronal, la opinión que me merece nuestro presente político; muy lejos de haber mejorado su pasado democrático más reciente, y nada cerca ­- ¿apostamos?- de efectuarlo en el futuro más próximo.

Pocas cosas hay que me molesten más, que el tomarme por absolutamente  tonto; y es el hecho de que no me consideren relativamente – con mis obvias carencias- listo, que, como todo el mundo sabe ¿…?, es su más directo antónimo. El número de sinónimos que figuran en el diccionario respecto del adjetivo tonto ronda los setenta y cinco, sin contar los americanismos.

En el imperfecto mundo del universo político hay un mal puñado de diletantes y zurupetos que pretenden, sin parecerlo, hacernos comulgar, no con las ácimas y livianas hostias de las de toda la vida, sino con las indigestas y pesadas ruedas de molino tan frecuentes en sus discursos de vacuidad pedagógica.

Un día señalado

Se dice con frecuencia quela ocasión la pintan calva, y lo que para muchos pueda parecer una soberana tomadura de pelo, para otros será un desmelenamiento cronológico al fijar las elecciones generales para el tranquilizador  y a la vez excitante 20 de Noviembre. Lo que queda claro y cristalino, es que fecha es de turbias exaltaciones minimalistas de un mal curado “ojo por ojo” en el parpadear del tiempo, que todavía no ha lavado las legañas del fraternal rencor.

Mira que el río de las semanas es largo y caudaloso; sumadas sus jornadas de meandros y recovecos, arrojan al mar del año un volumen de 365 fluviales días en el 2011; y sin embargo –conjunción que no figura en la retórica  bancaria- ha tenido que ser escogido el vigésimo día del undécimo mes del año en curso, en el que se festeja la figura de San Octavio… entre otros, para celebrar los comicios. Cabría a partir de ahora incorporar al santoral, siempre en esa fecha, a San José Luis Mártir… de una causa que parece no supo gestionar ni en sus tiempos ni en sus ritmos.  Este “santo” varón ha decidido pedir la cuenta harto de que se las pidan a él; ya días pares, ya los impares, y así… “no hay quien pare”.  Además, no  “le trae cuenta”.

En la hornacina presidencial pretende instalarse, entre otros, el aspirante D. Mariano, que acabará por tener su lugar en el santoral de nuestro juliano calendario. Manifestaba no mucho tiempo atrás, que en España “había que ser algo más que mayor de edad y español para aspirar a ser Presidente del gobierno”. No aclaró si el complemento inherente al cargo, era el de tener en propiedad el empleo de Registrador de la Propiedad; pero por si así fuera, las posibles dudas acerca de sus capacidades para “tocar poder” en la Cancillería española  quedarán  disipadas en pocos días; “o no”.  

Estamos rodeados de agoreros de salón, profetas sin vaticinio y arúspices sin estómago; estos últimos  necesitan, no obstante, ver echar a sus contendientes gubernamentales la asadura por la boca, para ejercer de falsos sabios forenses políticos, que diseccionan y analizan las entrañas del estado del difunto -proveniente, en su caso, de las urnas- ligadas al cuerpo presente de sus ¿erradas? decisiones.

Promesas

De aquí al 20-N el papel de regalo para los oídos se agotará a la mayor brevedad; esto vendrá dado por los obsequios de promesas creadas para no ser cumplidas, vestidos por su homónimo de cebolla; éstas, por su envoltura, nos propiciarán la decepción en forma de lágrimas que enjugaremos sobre el programa electoral de incumplimientos habituales y consabidos.

Aparecen los más destacados discípulos de Protágoras, Hipias… etc., maestros del sofisma más refinado, intentando la venta ambulante de humo a todo el que se cruce en su camino … hacia la Moncloa, atropellándonos con misivas y panegíricos de idílica  utilidad y aplicación. Bastante triste y penoso es tener que flagelarnos con los voluntariosos del paralogismo que en algún gobierno han sido, y que no han “dado” mucho de ellos y sí poco “de sí”. Los aspirantes al “Palacio” -solo dos tienen serias posibilidades- compiten sin apenas competencia por representarnos, no libres de gastos de representación, y defendernos frente a las vicisitudes y contrariedades propias de nuestro maltrecho Estado de Derecho, aportando piedras filosofales transformadoras  del plomo del paro en el oro del empleo, pócimaseconómicasmágicasydemástaumaturgiasprocuradorasdelaterrenal felicidad.

Solo queda por conocer, ayudados por el siguiente decálogo  electoral de cabecera, si el fundamento del voto se sustentará en alguna de las siguientes alternativas: su estatura , por lo de la altura de miras, su tamaño de pie, por lo de las posibles meteduras de pata, su capacidad visual para verlas venir, su presencia de rostro, por si fuera un caradura, sus aficiones culinarias, por si se lo llevara crudo, su pericia meteorológica para capear el temporal, su astucia cinegética para no marearnos la perdiz, su proximidad con lo pecuario para no dárnosla con queso, sus conocimientos capilares, por si  las tomaduras de pelo, o sus virtudes … por defecto.

Desde las filas de los  partidos se solicita la participación ciudadana de forma fuenteovejunera ¡“todos a urna”!, no vaya a ser que se les venga abajo el tinglado por falta de clientela, rescatando de forma pasiva -contra nuestra voluntad-  otras formas de gobierno [Democracia Orgánica (1939 – 1975)]. Por tal  circunstancia  hemos de pronunciarnos;  aunque sea en blanco. Más que sobrados méritos han hecho  para ello sin sonrojarse,  ni mostrarse cianóticos.

Paco de Domingo