Menú Portada
Otras opiniones

Artur Mas, del notario al registrador

Diciembre 1, 2010

Hace cuatro años, el secretario general de Convergencia y futuro “Honorable president” de la Generalitat de Cataluña, Artur Mas, se dirigió acompañado de decenas de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión a un notario de Barcelona, para certificar, antes de la celebración de los pasados comicios en esa comunidad -y quedara como quedara el arco parlamentario- que nunca pactaría con el Partido Popular de Cataluña por entonces liderado por su candidato Josep Piqué. Una apuesta de cara a la galería basada sobre todo en la seguridad después confirmada de que nunca sumarían los escaños de CiU y los del PP una mayoría absoluta que pudiera derivar en posibles acuerdos de gobierno. Y una apuesta basada también en el compromiso del por entonces incontestable presidente Rodríguez Zapatero de que, aun sumando las fuerzas del tripartito, Mas sería presidente sin mayoría absoluta y con el apoyo de los escaños del PSC.

De echar por tierra la segunda apuesta ya se encargó José Montilla con un “Zp” silabando y mirando para arriba y de reprochárselo al jefe del gobierno también se encargó Artur Mas en persona y en términos más cercanos a los de unos billares de Bañolas que a los que marcan los cánones del más ortodoxo lenguaje político.

Con esa experiencia y con la nueva realidad política en Cataluña y sobre todo en el ámbito nacional, el líder nacionalista catalán no ha dudado en olvidarse del notario para plantearse llamar a la puerta de otra profesión: la de Registrador de la propiedad, y ya sabemos que el más famoso registrador de la propiedad que existe en nuestro país aunque dedicado a la política se llama Mariano Rajoy Brey.

Los contactos entre Mas y Rajoy han sido prácticamente permanentes durante los últimos meses y en los prolegómenos de la campaña electoral catalana y nadie, ni desde CiU ni desde el Partido Popular niegan, primero que van a continuar y segundo, que la sintonía personal entre ambos líderes políticos pasa por ser excelente.

Sustituido pues el notario por el registrador, ahora el grupo parlamentario catalán en el congreso de los Diputados se plantea mantener su línea de desapego hacia el grupo socialista que apoya al gobierno de Rodríguez Zapatero, salvo situaciones no deseadas de emergencia nacional en el ámbito de la delicada crisis económica según apuntan dirigentes de CiU; una estrategia que se mantendrá hasta las próximas elecciones municipales de Mayo y que pasará a una posición más “expectante” a partir de esos comicios territoriales hasta que se celebren las generales, si es que la legislatura se agota.

Con ese planteamiento en Madrid, CiU gobernará tal como está previsto en solitario en Cataluña pero no haciendo ascos, sino todo lo contrario, a los apoyos muy puntuales que le puedan llegar de la formación de Alicia Sánchez Camacho, especialmente en las cuestiones relacionadas con la agilización de medidas tendentes a combatir la crisis económica y en las que los planteamientos programáticos de ambas formaciones son bastante coincidentes.

Desde la otra parte, la del PP nacional –el registrador Rajoy– se pretende mantener esa línea de acercamiento que va a tener más a los bastidores que al escenario como referencia y en la que no se descarta que esta vez sí pueda brindarse la posibilidad de un gobierno de coalición a la formación de Artur Mas y Durán i Lleida, si los populares acaban ganando las próximas generales sin mayoría absoluta y en previsión de que la situación del país que heredará el nuevo gobierno va a ser especialmente complicada.

De momento, los dirigentes de CiU tienen ya claro que lo que toca es suavizar su idea inicial de aspirar a un concierto económico similar al vasco y lanzar el mensaje de que esa reivindicación puede esperar a ver quién gobierna a partir de 2012. Tampoco se sacará a colación por ninguna de las partes un Estatut que por cierto ha sido por parte de todos el gran desaparecido en la campaña electoral catalana.

Julián Cabrera, director de Informativos de ONDA CERO