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A renglón seguido

Armstrong versus Armstrong

Septiembre 5, 2012

No deja de ser curioso lo caprichoso que resultan en el tiempo determinadas homonimias, nos sean próximas o no, desde el punto de vista geográfico, culinario, humano, etc. Una de las que más ha circulado en los últimos días, nos devuelve al último tramo de “los 60”, y la otra a la de finales de “los 90” y primera mitad del 2000. En este caso, son dos personajes concernidos por su apellido Armstrong.

El primero en el tiempo fue Neil, quien en 1969 acuñó de su verbo y letra la intemporal frase de “éste, es un pequeño paso para el hombre, pero un  salto gigante para la humanidad”, siendo el primer hombre, con permiso de los gallegos, en plantar sus pies en el tiesto de La Luna, confirmando que nunca había estado a la ídem de Valencia; algo alucinante a la par que alunizante y justificador del presupuesto de la NASA que estaba por las nubes, pasando  a ser estratosférico.

Un astronauta con luz propia

No nos consta que este Leo estuviera enamorado de La Luna; si comprobó que ésta, “es un globo que se me escapó”; tampoco, si uno puede llegar allí a enfermar de gravedad; si se consideraba un lunático; si los selenitas llaman a los cristales lunas; si cuando éstos se casan, celebran “luna de miel”; si antes de encontrarse en ella, ya había estado; si El Mar de la Tranquilidad estaba en “calma chicha”; y, por último, si sintió La insoportable levedad del ser. Lo que sí quedó suficientemente contrastado fue, que este astronauta brilló con luz propia, al contrario que nuestro satélite.

Al segundo, el ciclista Lance, la vida le llevó sobre ruedas a raíz de una afección severa en las gónadas. Pasó, de que le afinaran los testículos, a tocárselos, a él, a tutta orchestra. El hepta-campeón del Tour (99/05),  a  lomos de  su  sillín,  se   ha  visto  enredado  en  una  madeja de imputaciones de despacho de los suyos, estadounidenses, a través de la Agencia Antidopaje de Estados Unidos (USADA), que, de primera mano,  ha estrenado en él la suspensión a perpetuidad de la práctica del ciclismo profesional, retirándole las siete victorias obtenidas en la ronda francesa y reiterándole la acusación de “dopaje sistemático”. El ciclista tejano, que no corría con amplios tejanos sino con un ceñido culotte, ha visto empañado su espejo de éxitos, siendo pulida de una pasada su brillante carrera.

Y Lance, final de dos meteóricas carreras

Al deportista natural de Austin le han envenenado la sangre; quizá por este motivo se la transfundieron a lo largo de su carrera, y estar así preparado de cara al futuro, ya que le daría la espalda en su propia casa. Su última participación de pedal ha sido en la localidad de Aspen (Colorado), donde, sin sonrojo, ni ha manifestado: ¡que me aspen si me despojan del ropaje de mis trofeos!

Es posible que el primero, ocupe un espacio activo en el cielo; es seguro que el segundo… despacio es okupa pasivo  en su infierno; final de dos meteóricas carreras.

Paco de Domingo