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Los puntos cardinales

Arizona recuerda que hay palabras como balas

Enero 11, 2011

Más allá de la auténtica tragedia que ha supuesto la matanza de Tucson, el asesinato de Gabrielle Giffords ha desvelado la macabra paradoja de que la congresista demócrata era una defensora de la posesión de armas de fuego, según ella entroncada con la mejor tradición de Arizona. En esa tierra conquistada a golpe de Colt desde los tiempos del sheriff Wyatt Earp se ha producido la catarsis que algunos habían vaticinado y que quizá haya supuesto la explosión y el clímax de una tensión política excesiva en el ecuador del mandato demócrata.

La campaña de las legislativas Parciales celebradas en Noviembre puso de relieve que la derecha más radical cobraba fuerza y, en torno a Sarah Palin, surgían como setas personajes que se situaban prácticamente fuera del sistema. Hasta el “merchandising” del Tea Party, con camisetas en cuyo dorso aparecían leyendas y mensajes en los que se reivindicaba la Biblia y el rifle, daba a entender cuál era el caldo de cultivo de la América más profunda, en las antípodas de cualquier tipo de reforma social. De hecho, la ex gobernadora de Alaska llegó a hacer público su tristemente célebre mapa del país en el que los círculos denunciaban a los legisladores que secundaban el ambicioso programa sanitario de Barack Obama.

Aun con ello, Palin no puede convertirse ahora en responsable de esta locura. Hace muy poco se distribuyeron unas fotos suyas en las que aparecía comparando pesos y medidas de rifles en una armería. Y es verdad que nos tiene acostumbrados a actitudes y posiciones alternativas ultraconservadoras que provocan sonrisas temblorosas de estupor. Pero haber ido de la mano de John McCain en las Presidenciales de 2008 le hace acreedora de un respeto por las instituciones y las formas democráticas. Desde luego, McCain siempre ha hecho gala de ello de un modo exquisito.

Comentarios de efecto letal

La masacre ha tenido lugar en Arizona, donde el debate sobre la Ley de Inmigración SB1070 ha evidenciado igualmente que algunas normas casi se redactan en el vestíbulo de la xenofobia.

Lo ocurrido en Tucson tendrá una influencia directa en lo que reste de trabajo en el Capitolio. El tiempo pasa muy rápido y, casi sin darnos cuenta, estaremos metidos de lleno en el proceso de Primarias.

El “caso Giffords” obligará a la reflexión y a la continencia verbal de los políticos. Pero es esta una receta que tendría que ser aplicada también a muchos comentaristas políticos norteamericanos que han venido sembrado el odio a través de las antenas. Nunca, ni allí ni tampoco aquí, se deberían olvidar ejemplos como el de la emisora ruandesa Radio Mil Colinas, a la que el Tribunal Penal Internacional condenó por incitación al genocidio de ochocientas mil personas en 1994 con el reclamo de que “las tumbas están medio llenas”. Los comentarios de grueso calibre ni son metáforas ni son eufemismos. A veces tienen un efecto letal.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero