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No me moverán

Arbitrajes Bankiarios. ¿Recuperar las preferentes?

Abril 22, 2013

Hace más de dos años publiqué en este mismo digital un artículo. Se llamaba: ¡Pobres Bankiarios! La tesis era que los inversores en Preferentes, u otros activos financieros en las Cajas de Ahorro que dieron lugar a Bankia, lo iban a pasar mal. Sus dineros iban a sufrir deterioros. En pocos días se confirmaron mis augurios.

Hace poco más o menos tres meses, en otro artículo, expresaba mi confianza en el nuevo equipo rector de la entidad. Goirigolzarri y sus colaboradores me dan confianza, profesional y personal. Ahora este equipo ha aceptado el sistema de arbitraje como solución del conflicto con los tenedores de Preferentes que se vendieron en condiciones complejas.

Preferentes una venta complicada

Las preferentes son un producto complejo. Mezcla de acciones y obligaciones. Cómo acciones que son, su rendimiento viene por dos vías: el valor en el mercado; y el dividendo o interés que pagará la entidad emisora si se cumplen determinadas condiciones de rentabilidad de la empresa. Como obligaciones, en teoría cobran antes que otros acreedores, por eso se llaman preferentes. También como acciones la inversión es a perpetuidad, no hay fecha de amortización.

No son tan difíciles de entender. El problema es que en su comercialización se enfatizaron ciertos aspectos, como la preferencia en el cobro de intereses. Por contra, se disimulaban otras características, como su perpetuidad. Para ello se decía que se podían vender y recuperar el dinero, sin decir que en un mercado su precio de venta puede ser inferior al nominal. Incluso en algún caso se pactaba una fecha de amortización, en la que el banquero se comprometía a venderla para recuperar la inversión, algo fuera de lugar ¿Por qué se comercializaba así?

Vendedores “motivados”

Se vendía así porque el vendedor recibía órdenes de la entidad financiera. En ellas le asignaba un cupo de venta, que si no cumplía sería una mancha en su carrera; además, se le prometía una sustancial comisión. De esa forma, la red comercial estaba motivada y se esforzaba en “adornar” las preferentes enfatizando su preferencia y ocultando su perpetuidad.

Algunos clientes entendían las características de las preferentes, mientras otros no estaban en condiciones de distinguir los “adornos” de la realidad. Como ahora las empresas no tienen beneficio no pagan el interés. En la actualidad los inversores en preferentes quieren vender sus acciones para recuperar el capital, pero su precio ha caído en vertical. Por eso, unos se pueden considerar estafados y todos están enfadados.

¿Y ahora qué?

Bankia ha aceptado un arbitraje. Según éste proceso los poseedores de preferentes en situaciones precarias y que no hubieran podido entender sus características podrán cobrar su importe o una buena parte. Una firma independiente auditora evaluara las condiciones del acreedor. Después, un árbitro independiente decidirá que porcentaje de la inversión Bankia debe abonar al inversor. Puede llegar al 100% pero no siempre. Eso le costará dinero a Bankia, pero el nuevo equipo director está dispuesto a recuperar la credibilidad como bankiarios honestos.

Se puede decir que los poseedores de preferentes están escaldados. Es difícil que Bankia recupere la confianza. Por eso no se trata de alabar sin más el sistema arbitral. Pero sería un error no estudiarlo. El consejo más sensato es que nadie deje de informarse acerca del sistema de arbitraje. Luego cada uno debe decidir que le conviene más.

En todo caso, si no les convence el arbitraje y renuncian a él están los jueces para recurrir. Pero ya se sabe, la maldición gitana dice: “tengas juicios y los ganes”. Y el refrán castellano: “justicia tardía no es justicia”.

J. R. Pin Arboledas. Profesor del IESE