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¡Qué fuerte!

Apocalipsis Nipona

Marzo 17, 2011

Noviembre de 2004. San José de Costa Rica. Después de trabajar durante toda la noche y asistir a la Cumbre Iberoamericana, con el cuerpo azotado por el sueño y el cansancio, me tumbé en la cama de mi Hotel. Caí en los brazos de Morfeo rápidamente y de manera profunda. De repente, oí un ruido estruendoso que me sobresaltó. Mi maleta se había caído al suelo. Fue lo que me despertó, el gran golpe, pero el pánico se apoderó de mi cuando me di cuenta de que mi cama se movía sin ton ni son. No supe donde agarrarme más que a las sábanas de mi cama.

Oí crujir las paredes. Los cuadros se cayeron al suelo. Las paredes se rajaron. Me enfundé unos vaqueros, una camiseta, cogí mi documentación y salí de la habitación. Los pasillos ya estaban desiertos. Hubo una réplica mientras bajaba las escaleras como si me persiguieran para matarme. Cuando llegué al Hall del hotel, estaba repleto de gente presa del pánico. Nos sacaron a los jardines. Hubo unas cuantas réplicas más.

Después de unas horas volvimos a las habitaciones porque no había nada qué hacer ni a dónde ir. Afortunadamente la cosa no fue a más. Viví un terremoto de 6,2. Pasé miedo, pánico, terror y todos los adjetivos que se les parezcan. Así que no quiero ni imaginarme lo que han tenido que sentir en Japón.

Alianza hombre-naturaleza

Cuando la naturaleza se alía contra el hombre puede llegar a ser tan cruel que nada ni nadie puede controlarla. Todo se ha puesto en contra en Japón. Terremoto, tsunami, catástrofe nuclear: Apocalipsis. Cuando el desastre invade a unas gentes, cuando la destrucción se ceba con los pueblos, parece que no puede ocurrir algo peor, pero siempre puede ser peor. Temblores, derrumbamientos, agua que se lo lleva todo por delante, pero no basta con eso, no.

Pudiendo ser más desastroso y cruel, ¿por qué no serlo? A toda la desgracia se une una catástrofe nuclear, por si no era suficiente con lo que ya tenían. Curiosamente, tras el terremoto, Japón se ha ensanchado y los días ahora duran 1,8 microsegundos menos. Algo bueno para así tener menos tiempo para sufrir. ¡Cómo habrá sido para desplazar 15 cm el eje de la Tierra! Se desplaza una Isla, desaparecen pueblos enteros, enterrados por el agua y por los escombros y ahora están a la espera de que la energía nuclear les marque de por vida.

Negocio de la tragedia

Ellos, los japoneses, demuestran la gran calidad humana que tienen día a día. Intentan salvar hasta el último momento, el último aliento y el último resquicio, aunque tengan que morir en el intento. No abandonan a los suyos a no ser que sean obligados.

Cuando la naturaleza atiza sin piedad y sin razón, el ser humano se vuelve egoísta ante la destrucción debido al instinto de supervivencia. Pero como en Japón esto no ha pasado, los hay que sacan tajada hasta de las tragedias y, por ejemplo, han puesto billetes de avión a dos mil euros para que, el que pueda, salga del país del dolor.

50 liquidadores se han quedado en la central nuclear para intentar salvar a Japón de una nueva catástrofe. Ponen sus vidas en riesgo por la de millones de japoneses. Una misión casi imposible para 50 hombres que se convertirán en héroes, arreglen el problema o no. Contengan o no la radiación, ellos sufrirán graves consecuencias, enfermedades e incluso puede que la muerte y les cambiará la vida, como ya ocurrió en Chernobil. Como les ha cambiado a los familiares de los más de 15.000 muertos y desaparecidos por culpa del terremoto, sus más de 200 réplicas y todo lo que ha traído consigo.

Mientras el resto del mundo espera, Japón se desespera pero no podemos hacer nada así que, a esperar con la mente, el alma y el corazón puestos en Japón.

Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com