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El mayordomo

Ante la duda, el zapato negro y de cordones

Agosto 28, 2009

Siempre se ha afirmado con razón que la elegancia empieza por el calzado. Sin embargo esta máxima dista mucho de ser cumplida siendo frecuente la combinación de mocasines con traje.


John Lobb modelo Vale

Hoy primera semana de Septiembre inauguramos una nueva sección en este nuestro periódico, en la que intentaremos hacer las veces del mítico personaje creado por Wodehouse, el mayordomo Jeeves, ante un Bertie Wooster cada día más deseoso de vestir correctamente.
 
Conseguir ser un referente dentro de nuestro círculo de amistades o en nuestro lugar de trabajo es mucho más sencillo de lo que todos pudiéramos imaginar de entrada. Esto se debe primordialmente a que en nuestro país los caballeros cada día prestan menos interés a su vestimenta y porque con la lectura todos los lunes de El Mayordomo, nuestro querido Jeeves nos orientará para no incurrir en aquellos errores más extendidos y nos desvelará esos secretos de la indumentaria masculina que nadie hasta ahora se atrevió a contar.
 
Es increíble comprobar como hay conocidos banqueros, empresarios y políticos que visten trajes perfectamente cortados y luego por supuesta comodidad o sencillamente por desconocimiento esos trajes no descansan sobre el zapato adecuado.  
 
Que la elegancia empieza por el calzado y que éste es, sin lugar a dudas, la parte más importante de la indumentaria masculina es un secreto a voces que no todo el mundo quiere escuchar. Hasta el más cuidado traje de Anderson & Sheppard se puede ver arruinado por no vestir unos zapatos a su altura o por simplemente no saberlos combinar.
 
Del mismo modo, también puede ocurrir que un traje corriente se realce al descansar éste sobre unos zapatos bien escogidos y de calidad; aunque ni el gran zapatero artesano Normam Vilalta podría hacer milagros en muchas ocasiones.
 
Por  esta razón  a la hora de distribuir nuestro presupuesto primero tendríamos que escoger los zapatos y solo luego deberíamos pensar cómo repartir el resto de éste.
 

Church´s modelo Sheldon

Si no queremos correr riesgos innecesarios el zapato negro y de cordones siempre será un perfecto aliado y con él podremos estar seguros de que vestiremos correctamente en casi todas las ocasiones.
 
Si lo que buscamos es darle la mayor seriedad a nuestro atuendo optaremos por el modelo Oxford en sus diferentes versiones, semi o full brogue, de acuerdo al grado de adornos con el que nos gustaría contar. No obstante, el modelo Oxford liso sigue siendo el recomendado para las ocasiones más formales.
 
Si bien la pieza fundamental con la que empezar a construir nuestro armario serán nuestros queridos zapatos negros, de cordones y a ser posible con costura prusiana, hay muchas otras opciones que pueden imprimir un toque de estilo italiano a nuestra elegancia británica.
 
Así pues, unos zapatos color marrón oscuro con un traje azul marino o unos de color cercano al del coñac o al del vino con trajes grises darán como resultado combinaciones igual de elegantes pero mucho más atractivas que si vistiéramos esos mismos trajes con el sobrio color negro.
Si nuestro bolsillo nos lo permite no deberíamos dejar de darnos el gran capricho de hacernos unos zapatos a medida. Rara satisfacción puede ser equiparable a la que se experimenta vistiendo ese par de zapatos que ha realizado a mano un artesano zapatero teniendo en cuenta nuestras características individuales y adaptados en exclusiva a nuestros gustos.
 
Hay pocas cosas que hagan más daño a nuestros zapatos que una mala conservación o un uso repetido de los mismos. Por ello es muy recomendable no usar el mismo par de zapatos dos días seguidos y conservarlos tanto en las bolsas que con los buenos zapatos nos es proporcionada como en hormas de madera de cedro. De esta forma podremos estar seguros de que nuestros zapatos nos acompañarán durante muchísimos años.

elmayordomo@extraconfidencial.com


Zapatos bespoke realizados por Norman Vilalta