Menú Portada
¡Qué fuerte!

Ánimo, Miguel Ángel

Mayo 23, 2013

Conozco a Miguel Ángel Rodríguez desde hace unos años. Lejos de esa imagen de político rancio de derechas, marcado de por vida por haber sido Secretario de Estado de Comunicación y Portavoz del Gobierno en la época de Aznar, Miguel Ángel es un hombre amable, divertido, campechano, inteligente y, sobre todo, entre otras muchas cosas, buena persona. Si, lo es. Miguel Ángel Rodríguez es buena persona. Y ha tenido la mala suerte de cometer un error, como humano que es. Miguel Ángel salió una noche a cenar, tomó unas copas de más y cogió el coche para volver a casa. Podía haber decidido volver en taxi o podía haberlo llevado un amigo pero no, decidió montarse en su coche. Miguel Ángel perdió el control y chocó con tres coches estacionados en la calle. Los daños son leves y, gracias a Dios, no hubo ni si quiera heridos. Miguel Ángel dio positivo en el test de alcoholemia y ya se ha enfrentado a un juicio rápido en el que será juzgado por estos hechos.

Atacar desde un perfil oculto

Miguel Ángel ha cometido un error y será juzgado por ello. La justicia se encargará de hacerle pagar por esta falta que ha cometido. Pero la sociedad está siendo injusta con él. Nada más ocurrir el accidente, lo primero que hizo fue pedir perdón a través de Twitter. Es un muy activo en esta red social y la usó para pedir perdón públicamente con estas palabras: “En estas horas tan terribles necesito pedir perdón a las tres personas cuyos coches dañé ayer y a la sociedad por mi mal ejemplo“. Este simple gesto le honra. No todo el mundo asume, reconoce y pide perdón cuando hace algo mal y, quien no haya cometido un grave error que tire la primera piedra. A raíz de ahí, de ese comentario en Twitter, Miguel Ángel ha sido vapuleado, insultado, denostado y masacrado a través de esta red social. A cada comentario que escribe para intentar dar normalidad a su vida e ir volviendo a la rutina poco a poco, le contestan con insultos del tipo “cállate borracho“. Casi siempre lo hace gente cobarde que se oculta tras un perfil con foto y datos falsos. Gente que se convierte en gentuza al insultar desde el anonimato y se ponen por debajo de la altura que tiene Miguel Ángel. Es muy fácil insultar y amenazar desde un perfil. Es muy fácil señalar cuando, seguramente, quien lo hace también haya cometido errores en su vida y no sea perfecto. Quien insulta se define por sí solo y más cuando lo hace desde la cobardía del anonimato.

Sin embargo Miguel Ángel Rodríguez ha dado la cara, se ha arrepentido públicamente y, me consta, que lo está pasando mal. A veces los errores nos sirven para darnos cuenta del fallo cometido y no volver a realizarlo. Tanto es así que, a la salida del juicio, Miguel Ángel se comprometió a ayudar y concienciar a la gente para que no vuelva a ocurrir algo así. No habiendo que lamentar víctimas, el accidente queda en eso, en un simple accidente, sin pensar en lo que podría haber pasado, que eso ya queda para él y su conciencia. La justicia se encargará de ponerle en su sitio pero, como amiga y compañera suya que soy, rechazo las muestras de odio e insultos a los que está siendo sometido. Te tiendo mi mano Miguel Ángel. De los errores se aprende y todos los cometemos así que, ánimo y adelante.

Rosana Güiza Alcaide