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A renglón seguido

Angelitos negros

Febrero 23, 2014

No cabe duda alguna acerca del grado de pretenciosa creatividad de una porción de nuestros dirigentes, que se comen el queso mental con elementales decisiones atribuibles al desorientador fermento de la seriedad, con la que cuajan buena parte de sus decisiones.

La última perla con la que han decorado las orejas de las carnavalescas murgas, comparsas y chirigotas, ha sido tomar la determinación de prohibir la reproducción de la indumentaria de los herederos profesionales del Duque de Ahumada para su vestimenta y exhibición pública como forma de recreo y solaz en los escenarios y vías de público dominio.

Al calor de la infernal actualidad del Norte de África, aunque en territorio español, sería más indicado reflexionar sobre las órdenes de despacho que, mientras no se demuestre lo contrario, se han tomado en el ámbito civil, para ejecutarlas por el cuerpo de uniformados y formados “beneméritos”. O se les supone, como el valor en la “mili”.

Amor en “la tierra” en evidencia

El resultado de la intervención de los –supongo que a su pesar- miembros de rango militar ha sido el fallecimiento de quince “angelitos negros”, como los de Machín, a los que sabemos “que en el cielo también los quiere Dios”; aunque en la tierra su amor por ellos ha quedado en evidencia. Tan solo deseaban llegar a nuestro territorio –hostil- de comanches con fusil de guerra pelotero. 

Sobre discutible dominio marino ceutí (España), y en las controvertidas aguas de la playa del Tarajal, se ha ido al “patatal” este grupo de subsaharianos, con sahariana por bañador, bajo los disparos “al aire”, según el Director General del cuerpo de “mangas verdes” –y esto es cariñosísimo- Arsenio  Fernández  de  Mesa; por su parte,  el  Ministro  de Interior Jorge Fernández Díaz, ante la presión de algún testigo sin “cargo” y grabaciones visuales varias, ha realizado el inusual, pero obligado, esfuerzo de reconocer, que se disparó sobre el salino H2O; eso sí, de forma “disuasoria” para marcar los límites.

Parece, que es la Guardia Civil, la que establece con sus pesadas pisadas la raya de la frontera, a juzgar por lo que un diputado de Izquierda Plural manifestó: “España comienza a la espalda de la Guardia Civil”. Tienen tajo los cartógrafos y geógrafos humanitarios, para delimitar el litoral que discierna dónde empieza la labor de socorro al visitante, y dónde termina la obligación moral de ayudar al turista del hambre.

El valido no válido

Los decesos se han producido por “sumersión” –ministro-; hasta ahora se llamaba “ahoramiento”, digo ahogamiento, del de toda la vida, pero cuando la verdad no se explica por sí sola, sino por boca de otros, afloran los eufemismos para disfrazarla; justo ahora, en vísperas de las carnestolendas.

No se puede poner puertas al campo de Machado, ni muros al mar; ni siquiera en la ría de Muros (Galicia), aunque el pontevedrés Brey lo intente a través de la enésima reforma de la Ley de Extranjería.

El patrañero señor Fdez. de Mesa será valido de Rajoy, pero ya no es válido para el mañana.

Paco de Domingo