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Los puntos cardinales

Ángela y Nicolás preparan sus campañas a ritmo de ´Sirtaki´

Noviembre 15, 2011

La crisis de la Unión Europea hace que a cada escollo salvado in extremis, las instituciones comunitarias se pongan a sí mismas a prueba y dejen claro que se necesitan mecanismos para reforzarlas. A lo largo de los últimos días se ha venido extendiendo la especie de que Alemania y Francia negociaban en secreto un modelo europeo de dos velocidades, una teoría que ya contó con un rechazo total incluso en los momentos previos a la firma del Tratado de Maastricht, cuya redacción final vio la luz en 1991, y que vuelve a las portadas veinte años después.

Las autoridades de Berlín lo niegan, al igual que las de París, aunque desde algunos mentideros germanos se intenta justificar que la idea de la doble velocidad, de ser cierta, habría surgido a orillas del Sena. Verdad o ficción, esto viene a confirmar que de los veintisiete países socios de la Unión, nadie duda que son Alemania y Francia los que cada vez sacan más cabezas de distancia a sus socios, haciendo que la diferencia sea mucho mayor tras los últimos acontecimientos en Italia, hasta la fecha tercera potencia comunitaria.

Sarkozy, coleguita de Obama

Y en estas, Nicolás Sarkozy que comprueba mientras desdobla los pañales que su popularidad sale del oscuro abismo en el que se encontraba antes del verano para seguir subiendo, con la mirada puesta en las elecciones de la próxima primavera. Ha tenido diferencias públicas con algunos de sus socios y vecinos, como Cameron o Berlusconi y, sobre todo, con Papandreu. Especialmente relevantes fueron también sus comentarios sobre Benjamín Netanyahu durante la Cumbre del G-20 de Cannes en la que Sarkozy supo explotar esa imagen de proximidad y camaradería de coleguita con Barack Obama. El jefe del Estado francés reaccionó contrarrestando el efecto negativo de sus críticas con el envío de una carta manuscrita de perdón al primer ministro israelí.

Pero, sobre todo, ha tenido la habilidad de ganarse el papel de indiscutible mano derecha de Ángela Merkel, quien a su vez ha aprovechado esta semana para apuntalar su liderazgo en el Congreso cristianodemócrata de Leipzig, y eso a pesar de sacrificar dos piezas fundamentales del ideario de la CDU como son la vida de las centrales nucleares o la aplicación del salario mínimo, inexistente en Alemania.

El hecho de haber reafirmado su posición como verdadero timón de la Unión Europea al diseñar el programa de acción ante la debacle griega y la crisis del euro y el modo en el que ha sido capaz de marcar la música y el ritmo a los demás también le han devuelto a Merkel una popularidad que se le escapaba de las manos, al igual que a su fiel amigo Nicolás. Entre las expectativas de ambos hay diferencias porque a él le quedan menos hojas de calendario que pasar hasta llegar a las urnas y el ectoplasma de la prima de riesgo deambula por los pasillos del Elíseo. Ella, en cambio, además de contar con unos datos económicos al alza, es consciente de que tiene todo el año próximo por delante para hacerlos subir aún más de cara a las Legislativas de 2013.

Sea como fuere, dicen que en un despacho de Berlín y en otro de París se repasan las propuestas electorales con la música de fondo de “Zorba, el griego”.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.