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Mensaje en una botella

Angela Merkel nos tiene cogidos por los huevos

Marzo 8, 2012

La mujer que gobierna Europa ha sido sorprendida haciendo la compra como una más de los alemanes. Angela Merkel fue fotografida hace unos días cuando compraba en un supermercado de Berlín sólo horas después de haber firmado en Bruselas el Pacto Fiscal de la Unión Europea. La canciller alemana gastó un puñado de euros en el súper poco después de firmar un recorte de gasto público de varios cientos de miles de millones de euros.

Merkel no compró huevos en el supermercado, pese a que conoce el producto. No en vano es la mujer que aprieta las bolsas escrotales de los jefes de Gobiernos europeos en apuros y las del presidente de la otra república potente de la Unión. Merkel tiene cogidos por los huevos a los mandatarios europeos y a ellos ni les ocurre moverse. Los mamíferos que hemos nacido varones sabemos que, en esas circunstancias, cualquier movimiento puede resultar fatal. Estamos tan identificados con el peligro testicular que corren, que los mamíferos varones sentimos que Angela Merkel nos tiene cogidos por los huevos.

Curiosamente la popularidad de la canciller alemana, lejos de caer, crece en su propio país pese a las duras medidas de ajuste que ha aplicado a sus compatriotas. Eso demuestra que Merkel sabe convencer a los suyos. Tal vez porque predica con el ejemplo y pide al resto de ciudadanos de la Unión Europea lo mismo que pide a los alemanes.

Tengo una pregunta para usted

La imagen de Merkel comprando pimientos, aceitunas y una botella de vino es la imagen de una mujer que probablemente no necesita conmemorar el día internacional que sirve para recordar a sus congéneres trabajadoras. Angela Merkel gobierna 27 países durante el día y hace la compra por la noche. Tal vez ése sea el secreto: quien hace la compra, sabe administrar el gasto de su hogar y sabe que no puede gastar más de lo que tiene. Cualquiera de nosotros lo sabe cuando va a hacer la compra, ¿verdad? Pues no todos lo saben. Porque si así fuera, Grecia no estaría como está. Y, un escalón por debajo, tampoco España lo estaría.

Hace unos años, el entonces presidente Zapatero quedó en evidencia en el programa Tengo una pregunta para usted. Uno de los ciudadanos que participan en aquel espacio de Televisión Española preguntó a Zapatero si sabía cuánto costaba un café. Es difícil olvidar aquella respuesta tan escueta en la duración como poco convincente en el tono: “Ochenta céntimos”. No hay que ser un lince para pensar que si un jefe de Gobierno ignora cuánto cuesta un café, mejor será no preguntarle por el precio de una barra de pan. Pero tampoco hay que ser un lince para darse cuenta de que a Angela Merkel no van a pillarla en un renuncio. Una mujer que manda tanto pero es capaz de ir a hacer la compra, sabe lo que cuesta una barra de pan.

El Día Internacional de la Mujer

¿Imaginan a Nicolas Sarkozy pagando en la caja del súper camino de El Elíseo? ¿Veremos algún día a Mariano Rajoy deteniéndose a hacer la compra antes de que el coche lo deje en La Moncloa? Es probable que no tengan tiempo ni necesidad de hacerlo. Es posible que las medidas de seguridad no lo hagan aconsejable. Pero, ¿acaso no anda escasa de tiempo y requiere medidas de seguridad Angela Merkel? No me gustaría pensar que las gobernantes son capaces de compaginar su trabajo en el despacho con su trabajo en casa y que los gobernantes son incapaces de hacerlo.

No quiero hacer demagogia. Sólo quiero escribir un artículo que sirva para reflexionar. Sólo quiero hacerme una última pregunta. ¿Es completamente innecesario el Día Internacional de la Mujer o sigue haciendo falta conmemorarlo para recordar que cualquiera de nosotros puede ir a hacer la compra, independientemente de que se llame Angela, Mariano o Nicolas?

  

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero