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Mi Tribuna

Andalucía, camino de rosas o espinas

Marzo 15, 2015

En la antesala del primer asalto electoral ya podemos extraer ciertas conclusiones. Andalucía, en clave de test político, parece indicar el camino que le espera a algunos. Y en casos concretos, no será precisamente un trayecto de rosas.

Rosa, rosa, Rosa Díez, que empieza a vivir el apagón magenta de su formación a las puertas de recibir un primer aviso serio. En Andalucía veneran los toros, y cuando un torero recibe ese aviso en la Maestranza, el tendido runrunea a la espera de que el matador resuelva el entuerto. A UPyD le ha superado su soberbia no controlada, que empezó en Sosa Wagner para continuar con esas negociaciones encaminadas a unirse a Ciudadanos que, en realidad, no fueron más que una mala representación. El final del primer acto se llama Andalucía y las previsiones no apuntan nada bien, precisamente. Cómo gestionará Rosa Díez ese primer posible revés es toda una prueba de madurez para un partido pequeño. Ese problema podría solucionarse, con tiempo, reafirmando las bases en función de la fiabilidad de tus afiliados pero la cuestión está en un trasvase de siglas e ilusiones y Ciudadanos ahí está ganando la batalla.

Decía Albert Rivera que la fusión entre ambos partidos no se había hecho por arriba pero se estaba consolidando por abajo. Hace tiempo escribí en este mismo espacio que UPyD había cometido un tremendo error en rechazar su alianza con Ciudadanos. Simplemente, esta unión de fuerzas era una garantía de continuidad e influencia política para el grupo de Rosa Díez, que hoy observa con preocupación cómo se aproxima el primer tornado en forma de retroceso. El electorado busca alternativas que le saquen de las opciones del bipartidismo; justamente lo que defendía Rosa Díez en el origen de la creación de UPyD. Por eso, cuando se adoptan ciertas formas de los grandes pero a escala más pequeña, el efecto pierde fuerza y ese nicho de votantes sigue a la busca de frescura política.

La inteligencia de Albert Rivera

Albert Rivera ha tenido la inteligencia de no ser beligerante tras el rechazo de UPyD. Ha sabido salir del concepto español en Cataluña con el que nació para ubicarse en el panorama nacional como una opción a tener en cuenta. Andalucía también le señala, pero en este caso como seria alternativa a convertirse en llave de algo: gobernabilidad o esperanza. Luego las urnas dirán lo que tengan que decir, pero las expectativas ya son significativas.

No obstante, la mayor duda que representa Ciudadanos está en saber cómo responde una estructura nacional que acaba de ponerse en marcha. Es decir, si el partido es algo más que la imagen supervalorada de un líder que está afrontando su propia transición desde Cataluña a todo el territorio nacional. Pero también deberá asumir decisiones de puro planteamiento político, que le pondrán en la tesitura de la coherencia que ha venido manteniendo. Quizá incluso para plantearse el apoyo a la fuerza más votada pero que necesite un aliado. Esos son sus primeros retos si se confirma el crecimiento esperado.

El incierto efecto de Podemos

Un lector me comentaba esta semana la sensación de incertidumbre que vive la política española desde que apareció Podemos en escena y cómo había condicionado el mensaje de la derecha, pero sobre todo de la izquierda. En su argumento, tiraba de la gran hemeroteca mundial que es Google para rescatar la línea que habían seguido los partidos, basada esencialmente en la ignorancia inicial hasta estos días de ataques directos y estrategias bien marcadas para desacreditar a sus líderes. Todo esto acrecentado por el triunfo de sus amigos en Grecia.

Pero ese repaso que nace tras los resultados en las elecciones europeas también descubrió una cuestión evidente: en Podemos no existe ningún rubor en cambiar el signo de sus mensajes y durante todo este periodo se viene observando un evidente desgaste interno. Ya veremos el impacto de Andalucía, porque es su primera apuesta seria en este año cargado de citas electorales, pero las sensaciones apuntan a que las divisiones pasan factura y, como decía este amigo lector, “eso que aún no han tocado pelo“. El símil taurino que equivale a triunfo viene que ni pintado cuando surgen discrepancias en un terreno aún desierto. No quiero imaginar la que se puede montar si en algún momento disponen de “mando en plaza”.

¿Y qué pasa con PSOE, PP e IU?, porque llevamos tiempo hablando de las elecciones en Andalucía y los actores principales siguen ahí aunque ninguno tiene las cosas claras. Quien parece que gana no tiene fuerza suficiente y acaba de romper un pacto precisamente porque quería ganar en solitario. Y quien aspira desde hace décadas a gobernar sigue sin encontrar un espacio concreto, aunque se líe la manta a la cabeza prometiendo empleo. Total, que enseguida saldremos de dudas, aunque para muchos empezarán precisamente los tiempos de turbulencias que ahora no quieren ni imaginar.

Félix-Ángel Carreras

Director de Tribuna Valladolid