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¡Qué fuerte!

Amores que matan

Mayo 13, 2010

Visto lo visto y según está España, este artículo tendría que versar sobre las medidas que el miércoles propuso el Gobierno socialista para salir de la crisis, pero la verdad, no me apetece. Estamos donde nos han traído e iremos donde nos lleven. De nada servirá enfadarse, cabrearse, proponer o quejarse. Estamos en sus manos y será lo que ellos quieran. Me apetece más hablar de otra cosa, de las mujeres maltratadas.
Son constantes las noticias de mujeres que mueren a manos de sus parejas o ex parejas. La última, una mujer en Murcia a la que su marido ha matado a palos porque quería separarse de él. Ella tenía 68 años. Un día antes otra mujer de 35 años fue asesinada por su pareja en Tenerife. Y así, son ya 25 en lo que va de año. Esto, por culpa de una Justicia que no ha puesto en su sitio todavía a estos maltratadores y no les ha alejado a tiempo de sus víctimas. Todavía hace falta mucha mano dura contra estos desalmados.

Quizás sea por culpa de una cultura machista que enseñaba que había que aguantar, tener paciencia y soportar con resignación. Quizás sea por miedo a no saber a dónde ir ni qué hacer. O simplemente por amor ciego e irracional. No siempre el refranero español lleva razón, por ejemplo, aquel que dice: “quien bien te quiere te hará llorar”. Pues no, no te hará llorar. Te hará reír, te hará feliz y te hará ser la mujer más maravillosa del mundo y no un trapo. El que te hace llorar, no te quiere, bueno, a no ser que sea de felicidad que también ocurre y es posible a veces.

Impotencia

Cada vez que veo en los medios de comunicación las campañas contra el maltrato a la mujer me siento impotente. ¿Acaso le importa a ese hombre que da una bofetada que salgan famosos diciendo que no es un hombre? No, no le importa y al final acaba matándola. Y en el mejor de los casos, matándose él. Qué ya podía haberse matado antes de hacerle daño a nadie. ¿Acaso le importa a ese hombre que insulta, humilla y maltrata psicológicamente lo que digan los anuncios contra la violencia de género? No, no le importa; es más, ni si quiera se reconoce como verdugo, maltratador o asesino.

Cada vez que sale un caso nuevo, no paro de preguntarme como habrán sido sus vidas. Desde que se conocieron hasta hoy que las han matado. Cuánto habrán pasado. Detrás de cada mujer se esconde una historia diferente pero con un común denominador. Seguramente haya sido una vida de entrega, amor, pasión y dedicación a un hombre que no habrá hecho otra cosa más que maltratarla. Seguramente, mientras ella le daba amor, él le daba palos y recibía humillaciones como moneda de cambio del cariño.

Puede que la respuesta a una palabra cariñosa o a una broma fuera un grito. O un intento de seducción tuviera como consecuencia un insulto. Que el agradar a los demás o la amabilidad fuese recibido con una bronca. Que la simpatía y la belleza se transformasen en celos, y esos celos, en moratones camuflados con capas de maquillaje y falsas caídas o golpes contra puertas. Esto en el mejor de los casos.
Seguramente ella le pedía perdón cada vez que él le pegaba una bofetada. Puede que, incluso, ella le dijera que no lo iba a hacer más. Qué no iba a hacer más ¿qué? ¿Enfadarse, llorar, sufrir, pedir perdón, esconderse, tener miedo?

Todas estas mujeres simplificadas en una. Mujer que ha querido y amado con locura y sin medida. Mujer que le ha dedicado toda su vida. Que ha sabido esperar y estar en su sitio. Que ha estado del humor que él haya tenido. Mujer que ha aguantado sus salidas de tono, sus humillaciones e incluso, sus infidelidades. Mujer que ha recibido bofetadas de las manos de quien deseaba que fueran para acariciarla. Mujer que lo ha dado todo y no ha recibido nada a cambio.

Bueno, sí, ha recibido odio, rabia, mal humor, palos y muerte… todo por amor. Es cierto, hay amores que matan.


Rosana Güiza

rosanagüiza@extraconfidencial.com