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Otras opiniones

Amantes y artistas

Julio 11, 2010

Es relativamente sencillo recitar un aparentemente simple “te amo”. La lengua roza el paladar, la boca se entreabre ligeramente para después prensar los labios. T E – A M O. El problema viene quizás, cuando esta inofensiva frase llega a oídos de la otra persona.
Amar… ¿qué es amar? ¿Es acaso un arte como dijo Erich Fromm? ¿Podemos aprenderlo como una materia más de Universidad? ¿Amamos o creemos amar?
Querer, adorar, apreciar, idolatrar, estimar. Forman parte de un todo. Muchas veces amamos sin querer, sin embargo otras queremos amar y resulta imposible. El amor es respeto y se demuestra amando. Sin dañar al otro y deseando su bienestar. Comprensión, cariño y, especialmente, libertad.
Sucede sin pensar, porque, probablemente, algo premeditado no podría ser aquello de lo que hablamos. En un instante, tal vez, independiente, y mucho, de la edad que tengamos. Nadie está exento de caer en este hoyo.
Si bien es cierto que en ocasiones puede pasar toda una vida sin haberlo ni tan siquiera rozado. En una ocasión alguien que nunca amó me dijo: “Siempre es más feliz el que ama”. Y sí, probablemente. Siempre será más feliz el que vive, el que arriesga, el que lucha por algo.
Amar es un verbo profundamente subjetivo. Se ha hablado largo y tendido sobre este tema. Los más realistas creen que cuando uno ama, es egoísta. El amor es egoísmo.  Por otro lado, los idealistas confían en el amante como aquel que es feliz si la otra persona es feliz.
“Su felicidad es la mía” ¿Puede ser esto cierto?
No podemos negar que si amamos a alguien se torna ligeramente insoportable imaginarlo con otra persona. Y en la mayoría de los casos, amar implica sufrir y debe ser este sentimiento tan infinitamente maravilloso que eclipsa con creces al posible sufrimiento.
Debemos, por otra parte, distinguir las fases en las que se produce esta locura. Es algo irracional  desde el minuto cero; el ensimismamiento. Nos sentimos atraídos por esa persona, sin adivinar el motivo. Simplemente sucede.
Cuando nos queremos dar cuenta, hemos caído en el enamoramiento. La química de nuestro cuerpo ha comenzado a cambiar y segregamos endorfinas. Un buen humor constante, todo resulta maravilloso, pero tremendamente peligroso.
Porque no podemos vivir permanentemente en la nube. Siempre existen circunstancias para bien o para mal y, aunque todos hemos oído alguna vez que el amor siempre triunfa, que nada es más fuerte, la vida te da sorpresas y disgustos.
¿Y cuándo llega pues la fase para decir con plena conciencia “te amo”?
Sinceramente, y por suerte no lo sé. Lo desconozco. Ni cuándo, ni cómo, ni por qué. Sólo sé que merece la pena encontrarlo, sentirlo y vivirlo siempre como si fuese la última vez.
A pesar de los pesares, te amo.
 


Mary Lou