Menú Portada
Otras opiniones

Amador Mohedano: “Se me rompe el alma cuando hablan de mi hija Chayo”

Junio 9, 2011

Amador Mohedano no atraviesa un buen momento. Y es que, desde que se conociera el desgraciado accidente que ha costado la vida a Carlos Parra y tiene en la UCI a Ortega Cano, el representante está recibiendo un aluvión de palos. Todo empezó cuando atendió a los medios para hablar del estado de su cuñado. Algo habitual en él, pues es de la vieja escuela y sabe darle su sitio a la prensa. Sin embargo, esta amabilidad se confundió con un protagonismo mal entendido, especialmente por los familiares del diestro. El asunto debió ser peliagudo pues, desde entonces, Amador no se ha dejado caer por el centro hospitalario. Digan lo que digan, ni el accidente de tráfico ha servido para que los dos clanes limen asperezas. Las espadas siguen en alto entre Ortegas y Mohedanos.

Cansado de la que le está cayendo, Amador me cuenta que tantos dimes y diretes “me están afectando la mente. Especialmente cuando hablan de mi hija Chayo, ahí se me rompe el alma”. Y es que la cantante tampoco ha quedado fuera de la polémica. La acusaron de ser la garganta profunda que filtró a Belén Esteban que su tío triplicaba la tasa de alcohol en el momento del accidente. La princesa del pueblo terció para aclarar que era cierto que ella había comentado esa información a Kiko Matamoros. Sin embargo, recalcó que la misma jamás le vino por obra y gracia de la hija de Amador y Rosa. Su testimonio parece no convencer a algunos, quienes comentan sobre los posibles miedos de la colaboradora estrella de Sálvame acerca de que Amador guarde información comprometida sobre los días en que fue su representante. Un asunto sobre el que, en su momento, se corrió un tupido velo. Es cierto que Amador Mohedano se molestó, sobre todo porque no le gustó la forma en que Toño Sanchís se acercó a Belén para arrebatársela. Se presentaba como amigo y, al final, resultó ser un caballo de Troya. Un doble juego que no agradó a Amador. Lógicamente, se enfadó, pero entendió que cada uno es libre para elegir a quien tiene que representar sus intereses profesionales. Visto lo visto, está claro que el hermano de Rocío Jurado tendría que haber seguido su intuición, la misma que le avisó que lo de Belén no llegaría a buen puerto. Sin embargo, Rosa insistió para que la representara y, claro, él no pudo negarse.

Ya harto de todo lo que se comenta, Amador tiene claro que lo mejor es callar: “Qué digan lo que quieran. No voy a desmentir nada. ¿Para qué?. No vale la pena”. Tampoco piensa meterse en pleitos: “Mi abogado dice que debería poner demandas. Sin embargo, cuando lo he hecho, no he obtenido lo que buscaba. El dinero, en estos casos, es lo de menos, lo importante son las rectificaciones, y tampoco se han hecho cuando tocaba”. Tampoco el representante tiene en mente comunicarle a Rosa lo que sucede con Ortega Cano.Es consciente que nada puede hacer aunque regrese a España. De momento, el torero permanece en la UCI y tan sólo los más íntimos pueden visitarle. Otra cosa sería si le subieran a planta, pero todavía falta para eso. Además, no olvidemos las tiranteces entre clanes, y que Rosa, como Amador, tampoco sería bien recibida en el hospital.

Intentando recobrar la tranquilidad perdida, Amador Mohedano permanece en Chipiona: “Estoy dedicado al museo de mi hermana y rodeado por buenos amigos que me animan”. Le pregunto si no cree que los comentarios acerca de que guarda secretos de Belén pueden afectar a su profesionalidad. Su respuesta es tajante: “Mi profesionalidad no me la quita nada ni nadie”, ahí queda eso.

 

Por Joana Morillas

jmorillas@extraconfidencial.com