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¡Qué fuerte!

Alepo, la vergüenza de la humanidad

Diciembre 23, 2016
alepo

Tengo 7 años. Las bombas han destruido mi ciudad. Camino entre escombros. Todo está destruido, absolutamente todo. No queda un edificio en pie y de los escombros sale humo. El polvo y la tierra lo envuelve todo y no hay color, todo es blanco y negro. Llevo una falta de vuelo por las rodillas y una camiseta de manga corta. Tengo frío, pero sobre todo, tengo miedo. No encuentro a nadie de mi familia ni a nadie conocido. Es más, no hay nadie. No veo cadáveres, pero tampoco veo a personas vivas. Voy caminando, pisando los cascotes de los edificios destruidos que ocupan todo el suelo y, de repente, mis zapatos desaparecen. Empiezo a angustiarme, a agobiarme, no soporto estar descalza entre todos esos restos de desolación. Buscó desesperadamente mis zapatos y allí están, en una esquina encima de un montón de escombros. Corro desesperada a por ellos, los cojo, les quito el polvo y me los pongo. Una extraña sensación de alivio me recorre y entonces, me despierto. Es sólo un simple y angustioso sueño, una pesadilla que, por desgracia es la realidad de Alepo, la ciudad más poblada de Siria, de mayor actividad comercial y capital económica del país y que, a día de hoy, se encuentra en ruinas producto de su guerra civil y del terrorismo. Una ciudad bombardeada con el objetivo de liberarla, ¡qué contradicción!, ¿verdad?

El mundo entero mira con ojos de tristeza hacia Siria, pero nadie hace nada ante tarta barbarie. Parece que sus muertos no valen lo mismo que los de occidente. Esta semana ha habido varios atentados, pero el mundo se viste sólo con la bandera alemana y no con las demás. Esto lleva ocurriendo desde que el terrorismo islámico existe. No son tan importantes los muertos de su raza y religión como los cadáveres franceses, alemanes, americanos, españoles o ingleses. Así de mísera es la condición humana, que es capaz de ser racista y xenófoba hasta con los muertos.

Ventana al mundo

Una vez más, las redes sociales sirven de ventana al mundo para mostrar el horror de Alepo. Testimonios de personas desesperadas despidiéndose del mundo y pidiendo ayuda. Imágenes desoladoras de un destierro obligado. Se queda tanto atrás: familia, amigos, trabajo, hogar… la vida entera se deja a las espaldas. Con la incertidumbre de no entender su desgracia, con el dolor por lo que han vivido y con el miedo de un futuro incierto. Eso es Alepo hoy, la imagen del desastre, del dolor y del miedo. Alepo es la vergüenza del mundo, la vergüenza de esta humanidad deshumanizada. ¿Que puedo hacer yo para ayudar?, ¿qué puedes hacer tú para parar esto? Nada. Ni tú ni yo podemos hacer nada. Sólo ver las imágenes y llorar de pena, escribir ciento cuarenta caracteres para denunciar y mostrar nuestra más profunda indignación, unos sentimientos que no sirven para nada. ¿Cómo se acaba con esta tragedia humanitaria? , OTAN, mandatarios mundiales, organizaciones internacionales… ¿quién y cómo se acaba con este desastre mundial que parece irresoluble?

Alepo es hoy una ciudad llena de cadáveres donde se bombardea sobre los escombros. A pesar del horror, no hay esperanza ni se vislumbra resolución alguna e, inevitablemente, la sangría continuará porque el mundo, como sus habitantes, le da la espalda y la ha abandonado.

Rosana Güiza

rosana@rosanaguiza.com