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Mensaje en una botella

Aladas palabras

Septiembre 20, 2012

Ese libro que cito tan a menudo en esta sección, llamado Diccionario de la Real Academia Española (DRAE), incluirá es su edición de 2014 las palabras tuitear, tuiteo, tuit y tuitero; así como libro electrónico y blog. Lo ha confirmado esta misma semana José Manuel Blecua, director de la Real Academia Española, que ha recordado que los únicos dueños de la lengua son los hablantes. Blecua ha proclamado que se quiere reconocer de esta forma “una actividad que ejercen miles de personas a título particular o como representantes de instituciones”.

La propia Academia posee una cuenta en Twitter que supera los 83.000 seguidores. En esa cuenta puede consultarse on line el DRAE, una actividad tan saludable como hacer deporte porque fomenta la mens sana como complemento al corpore sano. No diré que consultar el DRAE alarga la vida. Pero la mejora. Sí, sí. Estoy seguro de que hablar bien sirve para que nos sintamos mejor y hagamos sentir mejor a los demás.

Quienes trabajamos en este noble oficio de transmitir mensajes públicamente a los demás contraemos una obligación ética cuando elegimos este camino: expresarnos con corrección. Suelo decir que amo a las palabras, con el empleo deliberado de la preposición a en la construcción verbal. La preposición a se emplea con el verbo amar cuando se trata de “tener amor a alguien”, según el DRAE. Es decir, que trato de conceder a las palabras la cualidad de ser vivo 

El poder de las palabras 

La reacción general a mi declaración de amor por las palabras suele ser de la de tacharme de cursi o exagerado. Pero a mí me entra por un oído y me sale por otro. Ya empiezo a ser mayor como para cambiar este discurso. No me importa aferrarme a Homero, que proclama en la Ilíada y en la Odisea que Ulises decía aladas palabras porque esas palabras que utilizaba eran tan reales como aves que surcaban el aire. El modo en que Homero describió la capacidad de expresión de Odiseo (también llamado Ulises) es rotundo. Según la segunda acepción del DRAE, rotundo es: “Dicho del lenguaje, lleno y sonoro”. Poco más hay que decir.

Y si falta algo por decir, bueno será consultar el DRAE. Da igual a lo que usted se dedique. No importan sus conocimientos, sus estudios o su titulación académica. Lo único que importa es el interés que usted tenga por expresarse con las palabras adecuadas. Amar a las palabras o amar las palabras, como prefiera usted, es la demostración de un poder invencible: el poder del lenguaje, el poder de las palabras.

Ese libro que cito tan a menudo en esta sección, llamado Diccionario de la Real Academia Española, no es un tostón (sé que algunos lo piensan que lo es, aunque no lo manifiesten). Es un gran libro de autoayuda porque te sirve para sacar lo mejor de ti. Y no digamos para quienes escribimos palabras destinadas a ser leídas por otros. Ese libro ayuda a que se conviertan en aladas palabras.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero