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A renglón seguido

Al uso y costumbre

Junio 4, 2013

Corrían los esforzados años sesenta (1966), con la mugrienta economía de nuestros bolsillos ennegreciendo el porvenir que ahora llamamos futuro, y llegaba a nuestros hogares un anticipo de: “el frotar, se va acabar”. Un producto de limpieza que revolucionaría –siempre desde el punto de vista de la publicidad- la capacidad de limpieza de las amas de casa de la época, el súper-detergenteAJAX; “el más poderoso”; “el único de triple acción”. Además, en el interior del paquete se encontraba el dosificador de la esperanza del resultado final –lavar más blanco que ninguno- en forma de guerrero a caballo, el jinete más poderoso; el ¿encargado? de hacer más eficaz al jabón.

Nunca tendría más vigencia que ahora este producto, vistos los momentos más grises y deslucidos de la futbolera Casablanca de la Villa y Corte; ya saben, la que se encuentra a un lado de la Castellana. Para los más despistados, si todavía queda alguno, el Sacrosanto imperio del Santiago Bernabéu. La imagen del equipo que pisotea los brotes verdes del césped del estadio del mismo nombre está ensuciada y maculada.

Pero no por los miembros del estampado uniforme de apuestas (bi güin), sino por el “homo incontinentis” que ha dirigido durante los últimos tres años el deportivo banquillo de la merengue discordia. Libertad de expressäo para mí pero no para mi goleiro Iker.

El caballero sin rocines ni razones responsable del actual desaguisado, tiene por nombre de pila José, “Xosé al uso y costumbre de su país-. El más fiel adalid de: la arrogancia, la soberbia y la vanidad. A juicio de Monseñor Amigo, Cardenal Arzobispo emérito de Sevilla, la segunda es el pecado más capital de los mundanos pecados capitales; incluso aunque se  cometa en municipios con banquillo de entidad menor.

El lusitano en  cuestión ha tenido la capacidad de conseguir al frente de su equipo la friolera de tres títulos, de doce posibles, para su acalorada afición: Copa Rey (2011), Campeonato de Liga (2011-2012) y Supercopa (2012). Para colmo de “éxitos”, esta temporada de temporales se ha visto culminada con un pleno insuperable de derrotas, tres… de tres (geraçäo “ni”-“ni”-“ni”); lástima que no hablemos de baloncesto, sino de una canasta con dos postes y un travesaño; al parecer del tamaño futbolín.

El mérito deportivo profesional de Mourinho se nutre, además del destierro al banquillo de Casillas y Pepe –éste último de los seus-, de insubordinaciones (ausencia en la entrega del premio al mejor treinador del mundo); desprecios (no recoger la medalla de finalista de la Copa da minha Majestad); desplantes (no comparecer en rodas de prensa), etc.

Quizá se creyó el mais poderoso, como el del televisivo anuncio, pero desde luego, resuelta su situación laboral de forma consensuada –a la meretriz calle-, el Real Madrid, si quiere recuperar el señorío de antaño, debería aplicarse una renovada fórmula del detergente de triple acción, que limpie, blanquee y dé lustre a la florentina directiva, a la butragueña portavocía y al “CR-7ista” vestuario.

Paco de Domingo