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A renglón seguido

Al albur del azar

Enero 22, 2012

La sabiduría popular no descansa ni duerme en las bibliotecas al carecer de ISBN –matrícula internacional de libros publicados-, ni tampoco a la hora de crear de forma más o menos improvisada. Véase: cancioneros, coplas, dichos, refranes, etc. Nos manifiesta con los relatos humorísticos, generalmente breves, conocidos como chistes, que “un día un hombre –o mujer- se encontraba rogando e implorando a Dios a fin de que la suerte –en forma de lotería- le fuera propicia; en esto, desde el cielo surgió una voz que decía: ¡hijo (a) mío (a)!, por lo menos compra el número (décimo al uso)”.
Así lo hicieron recientemente unidades, decenas y centenares de miles de ciudadanos –locales y visitantes, empadronados o de paso-, buscando una aleatoria posibilidad entre noventa y nueve mil novecientas noventa y nueve, sin contar el repóquer de ceros, de que la Ocasión -según la tradición mitológica representa, casi calva, a “la suerte”, dada la dificultad que entraña ésta a la hora de “pillarla por los pelos”-, se instalara en sus vidas para hacerlas más ricas, dichosas y afortunadas, con cierto riesgo de reconvertirlas en personas desdichadas e infortunadas por sus propios méritos, gracias a su “mala cabeza”, peor digestión monetaria y pésima administración –que no de lotería-, como ha ocurrido en determinados casos. El tiempo goza de inquebrantable paciencia y sabrá devolver a cada uno, si es menester, al lugar del que quizá, llegado el caso, nunca debió de salir.

Camino a Soria
La apuesta por un futuro ¿mejor? se ha desarrollado en el azaroso epicentro de la llamada “Lotería del Niño” que, parafraseando a Jaime Urrutia, se ha ido Camino Soria en forma de premio “gordo”. No deja de ser curioso que el primer sorteo del año, o el último con descuento y prórroga del pasado 2011, se denomine como tal, ya que, si se trata de proteger a los  menores para  evitar posibles  adicciones  –véase juego “on line”-, no se entiende ni medio bien esta ¡“menuda”! denominación de origen, excepto que se quiera ir orientando y adoctrinando a los párvulos a ser aspirantes a la futura cartera de clientes de LAE de forma poco subliminal.
Todavía queda el rescoldo del albur calentando la fría localidad soriana de San Leonardo de Yagüe, gracias al tufo de millones que, al amor del brasero, calentaron los hogares y enfriaron los expedientes de regulación de empleo –ya se sabe que para los empresarios los trabajadores son sus eres más queridos-, previstos en la fábrica de puertas. Principal actividad laboral de la localidad, una de las cuales, por “Cierzo”, se ha abierto –junto con la de la administración “tocada” por el destino cuya propietaria se apellida Puertas-, para dejar paso a una corriente de millones, dando con la misma en los morros, de forma preventiva, a la precaria situación económico-laboral que se les avecinaba a la mitad  de los “currelantes” empleados en aquélla.

Musha
plata desde La Tacita
Este año el acto del sorteo ha tenido lugar por primera vez fuera del Palacio de Loterías para celebrarlo en el Gran Teatro Falla (Cádiz), conmemorando a la sazón el bicentenario del primero de la lotería moderna y de la Constitución de las Cortes de 1812, sirviendo al municipio castellano-leonés en argentífera tacita musha plata,pero de forma expresa, nada tácita.
A partir de este año debería de producirse un santo hermanamiento entre ambas localidades, presentando los machadianos lugareños sus respetos a San Servando y San Germán patronos de la fenicia Gádir. Ya se sabe: “A Dios rogando y al santo rozando”… por lo de frotar el décimo.

La suerte estaba echada
Don Julio César (imperator)–a quien los Dioses acogerían en su seno-, evocó hace 2.000 años la figura del comediógrafo griego Menandro al proclamar “alea jacta est”, que es justo lo que ocurrió, como otras veces, el día 6 de Enero; pero ésta en Gades. “La suerte estaba echada…” en los bombos; sólo faltaba conocer a los poseedores del número 71208 y de los otros “gorditos”, que serían agraciados con los denarios de la Cornucopia de Fortuna, diosa romana de la suerte.
Hay “gordos” que no resultan obesos ni por “aproximación” por evidentes y palpables razones de peso. Lo son siempre los primeros hasta la “terminación”, y los segundos hasta la terminación casi siempre lo son.
Como sucedáneo, en calidad de consolación, siempre nos quedará la mágica visita de SS MM procedentes de Oriente con destino “tu hogar”, cargados de muchísima salud, al parecer el mejor regalo –a falta de dinero-, para ser repartida entre todos, siempre y cuando se haya cumplimentado el único y sencillo “real” requisito, de solicitarlo por carta manuscrita de forma anticipada, remitiéndola a su mesopotámico Apartado de Correos y con franqueo en destino.

Paco de Domingo