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Mensaje en una botella

Ahora todos somos de centro

Julio 16, 2015

El centro es lo que importa. Es preferible que seas el centro de atención, aunque no te importe convertirte en el centro del huracán si es a costa de estar en el centro del universo. La clave del éxito está en el centro. Y el granero de votos que hacen ganar las elecciones en España, también. Quien logra encontrar el centro, logra encontrar la victoria electoral. Quien desvía el disparo por culpa de una mirilla defectuosa, acaba acertando a derecha o a izquierda. Y la derecha y la izquierda ya no se llevan porque ya son parte del pasado.


El 25 de noviembre de 2011, cinco días después de las últimas elecciones generales, escribí en esta columna: “Me he dado cuenta de que los que siempre hemos sido de centro abundamos mucho últimamente. En concreto, proliferamos como setas desde el domingo por la noche. Qué curioso”. Y luego añadía: “Es posible que algunos de nosotros sean impostores. Serán los menos. La inmensa mayoría de los que siempre hemos sido de centro estamos con Mariano hasta el final. Otra cosa es con quién estaremos después”.

Mariano Rajoy acababa de ganar las elecciones y por entonces se estilaba presumir de ser de centro y de haber creído siempre en el candidato del PP. Ninguna de las dos presunciones tenía por qué ser cierta: había mucho personal de derechas y de izquierdas que fingía apresuradamente ser de centro; y había mucho personal que creía en la victoria de Rajoy tanto como en que le tocara el primer premio del Euromillones. Pero el centro se convirtió en la moda y Rajoy pasó a ser su modelo de pasarela en la política.

Derecho de admisión

Cuatro años después, ahora que se acercan las nuevas elecciones generales, resucita la devoción por el centro. Pero en mayor medida si cabe, porque los aspirantes a gobernar España se sitúan en el mismo espacio político: el centro. Todos quieren conquistarlo. Y ahora no son dos los aspirantes, sino cuatro. Mariano Rajoy, Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera buscan el centro desesperadamente. Ahora todos son de centro. Ahora todos somos de centro.

PP, PSOE, Podemos y Ciudadanos se refieren insistentemente al centro en sus mensajes electorales. Que si aspiramos a ser el gran partido de centro que aglutine a todos, que si buscamos al votante de centro desencantado que no sabe qué hacer con su papeleta, que si el centro es donde siempre hemos estado y de donde nunca vamos a marcharnos. Que si quieres arroz, Catalina. Que si no te gusta el arroz, dos tazas.

El centro es ese “lugar de donde parten o a donde convergen acciones particulares coordenadas”, según la Real Academia Española. Si todos nos vamos al centro, corremos peligro de no encontrar vida política a derecha y a izquierda. Pero el mayor peligro es que no quepa tanta gente en el mismo sitio. Por muy grande que sea el centro, es posible que haya portero en la entrada y que el susodicho se rija por el derecho de admisión. Y puede que, en caso de que el portero te niegue la entrada, ya sea demasiado tarde para decir que tú siempre has sido de centro, mucho antes de que se pusiera de moda y eso. Y eso ya no cuela.

Juan Diego Guerrero es director de Noticias Fin De Semana en Onda Cero

Sígueme en Twitter: @juandiguerrero