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Atando cabos

Ahora todos contra Rajoy

Enero 4, 2012

Resulta ahora que lo mas importante del Decreto-Ley y las ultimas medidas aprobadas en un tiempo récord por el recién Gobierno de Mariano Rajoy es que dijo, en un determinado momento en campana electoral, que su “intención era no subir impuestos”. Resulta ahora que todo el mundo se rasga las vestiduras porque es nefasto para el devenir de este país  que un candidato en campaña diga una cosa y luego las circunstancias le obliguen hacer otra. Resulta ahora que es mucho peor subir el IRPF durante dos ejercicios que no cumplir el déficit, que nos intervengan, o quedar fuera del euro. Resulta ahora que es más efectista no tomar medidas que tomarlas. No tomar decisiones que tomarlas. Es mejor no gobernar que gobernar. Resulta que ahora, todos contra Rajoy. 

Imagino un escenario distinto, con un Gobierno distinto. En primer lugar todavía ni siquiera nos hubiéramos enterado que el objetivo del déficit este año es muy diferente al que nos habían asegurado. En lugar del 6%, el 8%. En lugar de un agujero de 16.500 millones de euros, uno de 36.500 millones. Nos hubiéramos enterado, sin más remedio, al final del ejercicio. Luego nos hubieran intentado explicar o justificar las razones del desajuste, ajenas por supuesto a la labor del Ejecutivo. Mas tarde hubieran anunciado la posibilidad de tomar medidas duras. Y por último, tras una larga discusión interna, se hubieran aprobado parte de esas medidas y no todas, porque en conjunto hubieran tenido un impacto social y “electoral” demasiado fuerte. Mientras hubiera durado todo ese proceso, los mercados ya habrían castigado el aumento de la previsión del déficit. La prima de riesgo se habría disparado. Y la imagen exterior y credibilidad de un Gobierno hubiera caído por los suelos.

La enfermedad y el remedio anunciados al mismo tiempo

Pero lo más importante, lo trascendente ahora resulta que es la rectificación de una intención. El recién nombrado Gobierno de Mariano Rajoy, al que por cierto las urnas le han otorgado una confianza absoluta, se enteró el pasado lunes día 26 de diciembre que el déficit era mucho peor de lo anunciado y que en ningún momento del traspaso de poderes tuvo conocimiento de la cifra. Pero tras conocer el “desaguisado”, en pocos días, concluyeron un Decreto-Ley de medidas urgentes. Es decir, anunciaron la enfermedad y el posible remedio al mismo tiempo. El incumplimiento de una previsión nefasta para nuestros intereses, pero acompañada de medidas de choque para intentar paliarla. Impopular, dura, desagradable, ya veremos si eficaz, pero adelantándose a los mercados. No doy tiempo a reaccionar. El antídoto suministrado al mismo tiempo nada mas conocer la gravedad del paciente. Los mercados valoraban la respuesta del Gobierno por encima del aumento del déficit. Y todo ello con “0” interés partidista. Alguien pensó y dijo que Mariano Rajoy se esperaría a que pasaran las elecciones andaluzas para tomar medidas duras. Nada más lejos de la realidad.

Ahora hay que cumplir y llegar al 4,4% al final del ejercicio 2012. De un 8% a un 4,4%. Llegaran muchas mas medidas y ajustes, antes, durante y después de comicios electorales. Habrá tiempo de exigir responsabilidades, sobre todo después de imponer sacrificios. La acción de las medidas del Gobierno tienen fecha de caducidad, pero esa responsabilidad desde luego no llegará, desde luego, por rectificar y reaccionar, sino por fallar en el diagnostico. Y eso todavía no lo hemos visto.

Juan de Dios Colmenero es Redactor Jefe de Nacional de Onda Cero Radio