Menú Portada
Otras opiniones

Aguirre limpia primero

Octubre 8, 2009

De Esperanza Aguirre se podrá decir, escribir o musitar lo que se quiera. ¡Faltaría más! Pero negarle dedicación a ese chollo de la vida pública, no. Es lo esencial en una dirigente política.
Y lo siguiente es echarle redaños cuando la ocasión, como es el caso, lo exige.
Cuando le estalló el feo asunto entre las faldas de los innombrables López Viejo, Bosch y Martín Vasco, a propósito del obsceno y vomitando caso Gürtel, actuó como lo hacen los comandantes en jefe: decapitando “manu militari” las extensiones grangrenadas.
Después de abrirse el secreto del Sumario –en parte, ¡ojo!-les ha pedido abiertamente que dejen el acto que obtuvieron al amparo de las siglas PP y como no están dispuestos –los cobardes repugnantes siempre se amparan en sus beneficios de la inmunidad parlamentaria- tendrán que irse al Grupo Mixto de la Asamblea de Madrid.
Lo demás son meros brindis a la incompetencia, Mariano Rajoy; meros requiebros a la estultez, amiga De Cospedal; meter la cabeza bajo el Zuzuki, queridos Arenas/Mato.
Con su gesto ejecutivo, Aguirre ha dejado, una vez más en evidencia a su teórico jefe de fila, a su compañero Camps y al lucero del alba. Gürtel es una cañería apestosa que llega hasta los Aznar, Agag y demás chulitos sin causa. Ellos, todos ellos, se aprovecharon del esfuerzo de millones de votantes y de casi un millón de militantes, que luego utilizaron para su provecho.
¡Fuera con ellos! ¡A las mazmorras!
Esto no da más de sí judicialmente. Las pruebas se amontonan, la militancia sana del PP, que es la mayor parte, exige golpes contundentes y que la Justicia les apriete los grilletes. Punto.

Madrid, entre dos líderes

La corrupción nepotista, agrietada y antidemocrática de los dos grandes partidos permite que un conjunto de pocos dirigentes (otros los llaman “barones”), disponga de las carreras y haciendas de otros muchos. Incluso de la voluntad de la militancia. Esto tiene que acabar y debería ser el centro/derecha quién acabara con tanta iniquidad. Aznar instauró el caudillismo mucho más allá de lo que heredó de Manuel Fraga y ahí tenemos los resultados.
Del PSOE se puede pedir poco: ellos están instalados cómodamente en la mamandurria…¡Mientras dure!
Madrid cuenta con dos grandes líderes políticas que serían claramente exportables al resto de la Nación. Lástima que anden dándose mamporros a diestro y siniestro. Si unieran sus fuerzas, ¡ya sé que es tarea imposible!, otro gallo cantaría a esa formidable organización política populista que es el PP.
Por de pronto, Aguirre, la lideresa que no se arruga, ha dado un paso de singular importancia que estaban demandando propios y extraños.
Es ahora a Mariano a quien corresponde seguir ese camino.
Pero, insisto, es cuestión de coraje y agallas.
Ya decía mi abuela que no perdiera el tiempo pidiendo peras al olmo.

Graciano Palomo es editor de Ibercampus.es, periodista y escritor.