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A renglón seguido

¡Agua, sed humanos!

Marzo 31, 2013

Hace ya muchas jornadas de larga y laboriosa tarea de nuestra –con permiso de la biológica de cada uno-, arcaica  madre naturaleza, en las que el planeta era todo un mar de posibilidades para su propia evolución, y se denominó por los expertos carto-geógrafos como Pantalassia (todo mar).

En nuestro contemporáneo tiempo aprendimos en las escuelas nacionales –me vieron suspender por méritos propios o quizá incapacidad ajena del “indecente” de turno-, que se daba por probado y aprobado que 7/10 (siete décimas partes) –hasta que el calentamiento global lo estime oportuno-, estaban inundadas de forma constante por océanos, ríos, lagos y demás manifestaciones de masa acuosa, salobre ó salubre.

Por otra parte, nuestro poco mimado y muy castigado cuerpo humano se compone de unas proporciones similares del líquido elemento.

El Día Mundial de Agua

Pues bien, a pesar de estar rodeados por casi todas partes menos por una –nuestra península de humana existencia-, de estas ingentes cantidades del acuoso tejido, y sumergidos bajo la piel diaria hasta el fin de nuestros días, resulta que no nos es suficiente, y la necesitamos como el aire que respiramos.

Está fresco, húmedo y reciente, el Día Mundial del Agua, por el que más bien habría que haber encargado una misa de difuntos, visto los que se ahogan cada día en la inanición dada la dificultad para su acceso. Hemos conocido, que en las sociedades avanzadas consumimos alrededor de 150 litros/día por persona, mientras que en el África subsahariana utilizan 2 por habitante, siendo la cantidad razonable 50 para su humanitario uso.

Hay lugareños que emplean un buen número de horas al día en caminar para ir a buscarla. Después  regresan a su  lugar de origen,  pudiendo  así –¡ojo con saciarse Masái, que no hay más!-, compartirla, si queda alguien con  quien hacerlo. En estas,  la manguera de la comunidad internacional nos riega con la foto exhibida como pozo  de la seca inoperancia para resolver un problema acuciante, que hace aguas por todas partes, y en el que llueve sobre mojado; mientras, las soluciones no llegan ni con cuentagotas.

De extrema urgencia para muchos

Nos cuentan, que el agua es un “bien escaso”, pero es caso para algunos de extrema urgencia. Las sociedades avanzadas en el despilfarro del H2-O ningunean y menosprecian a los colectivos más necesitados, que ni tan siquiera se pueden permitir tener su propia “Sed de Mal”. La carencia mana a raudales y no hay maná bíblico que sacie aquélla.

Incolora, inodora, e insípida son sus tres características más llamativas, coincidentes con la actitud de las autoridades competentes en la incompetencia con que riegan su inacción y desprecio. Y eso que el oro transparente no ha empezado a ser codiciado por los tiburones financieros, que acabarán por anegar sus bolsillos, a no mucho tardar.  

“Nuestras vidas son los ríos que van a dar en la mar”, nos relataba el intemporal Jorge Manrique; las de algunos habitantes del continente africano, que las pasan bastante negras, están condenadas, a no beber ni en las fuentes del conocimiento.

Paco de Domingo