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A renglón seguido

Adictus a los placeres

Noviembre 6, 2013

Discurrían los años 80, cuando el cuarteto Golpes Bajos navegaba por las todavía sosas aguas de la incipiente movida musical española avalada por la infatigable creatividad y espontaneidad de los solistas y grupos del momento, que buscaban dar la nota en el excitante pentagrama del éxito. En esa época algunas denominaciones médico-patológicas no circulaban en el tráfico del conocimiento del peatón, atado de pies y manos a la falta de divulgación de una concreción más técnica en el ámbito de la jerga profesional.

Es el caso del concepto Ictus (golpe –alto o bajo-), que ha celebrado su Día Mundial, dirigido en especial a los “adictus” al tabaco y el alcohol –principales causas de su éxito somático-, sin olvidar a los “salados” hipertensos., y que produce de forma sobrevenida un cuadro clínico suficientemente serio como para borrarle el sentido del humor al propio Chiquito de la Calzada. Mientras, contemplamos el templete de la realidad sanitaria en un escenario que no está para bromas, que “da risa”, y que cada día tiene menos gracia, en un entorno social anestesiado que parece de chiste.

Si no, cómo se explica la imputación de los ex consejeros de Sanidad de la Comunidad de Madrid ¿Sres.? Güemes y Lamela por posible cohecho, derivado de una supuesta maniobra de privatización –intereses particulares de algunos- de ciertos servicios públicos prestados –interés general de todos- y pagados con nuestros impuestos.

También sorprende –no es una monja en estado-, si queda lugar para ello,  la suspensión temporal de mamografías durante los últimos siete meses  a treinta mil mujeres en la misma provincia, aduciendo la Vice Consejera del ramo –a este  ritmo  será  luctuoso- que  al  fin y a  la  postre  “son mujeres sanas”. Mejor dicho, ésta fémina no parece encontrarse en su “seno” juicio. La palabra  prevención no forma  parte  de su acervo cultural, hasta que se demuestre lo contrario; aunque es posible que tenga participación en alguna espuria empresa de prótesis mamarias tipo “PiP”, en cuyo caso se entendería la desfachatez en la exacerbación producida entre la población femenina.

Una vez “dado el do de pecho” de la insolencia y de la falta de respeto hacia “sus” mujeres, llega una segunda explicación, que parece de feria. Resulta, que ahora la culpa la tienen los carteros, quienes no han llamado dos veces, faltándoles diligencia y premura a la hora de entregar las comunicaciones, comprensivas de la fecha y hora, para efectuar tales pruebas. Cabe suponer que la Dirección General de Correos “tomará cartas” en el asunto.

Corren malos tiempos para la “lyrica” profesional de nuestros galenos y del cuerpo de imprescindibles colaboradores del entorno ambulatorio y hospitalario. Una gran mayoría de éstos lo son por vocación; incluso en tiempos de provocación de los poderes públicos, que continúan con sus políticas pugilísticas de golpes bajos, por debajo de la cintura de la paciencia del contribuyente y profesionales, apuntando claramente a la coquilla de la tolerancia; inagotable por el momento. Acaso quieran conocer nuestros límites.

Paco de Domingo