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Mi Tribuna

Ada, como te has “colao”

Marzo 14, 2016
colau

La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, ha protagonizado una nueva salida de tono. Autoproclamada adalid de eso que algunos llaman nueva política, su desplante a los representantes del Ejército que trabajaban en el salón de la enseñanza, ha sido la última de sus genialidades. Acumula diferentes patinazos que siempre ha querido justificar en su revolucionaria manera de entender la gestión política, pero quizá no ha reparado en que lleva adosado una enorme falta de educación, salvo que sea lo mismo.

Colau se cuela cuando justifica que se trata de separar espacios. Pero lo sabe. Sabe que la carrera militar es una opción profesional más por la que optan muchos jóvenes españoles. Sabe que los militares realizan una indudable labor humanitaria dentro y fuera de España. Ella, tan apegada como dice a las causas de los más desfavorecidos, debería echar un vistazo al trabajo del Ejército español, por ejemplo, en Afganistán. Pero todo eso lo sabe, como lo saben los correligionarios de sus siglas políticas que viven de cara a la exposición pública transformando en teatro cada uno de sus movimientos. Porque Colau sabía la repercusión de su parada y sus palabras en el stand del ejército y eso formaba parte de la nueva representación. Cual Bruja Avería en su bola de cristal, esta alcaldesa flor de un pacto de perdedores, exhibe sus once concejales para situar a Barcelona en el punto de mira de la ridiculez mientras acumula desplantes a empresarios, iglesia e incluso a la Casa Real, con quien estrenó su particular serial retirando el busto del rey Juan Carlos.

Gobernar para todos

Ada Colau puede tener las ideas políticas que quiera, pero se gobierna para todos. Y gobernar una ciudad como Barcelona no es ponerla en el mapa de sus absurdas exhibiciones o sumirla en un caos absoluto cuando se convierte en la capital de la tecnología por el world mobile y es incapaz de abortar una huelga de transporte.

Su desplante al ejército no será el último. Esto no ha hecho más que empezar porque apenas llevamos unos meses desde que los pactos provocaron un masivo aterrizaje institucional con semejantes políticos de Colau como Manuela Carmena o el Kichi este de Cádiz; el denominador común de todos ellos es su alianza permanente con el circo mediático y el escaso respeto al resto de los votantes que no sean los suyos, generalmente la mayoría arrinconada por la suma de pactos que nos traen estos tiempos.

Irrespetuosos con sus adversarios políticos

Este tipo de gente es la que pretende imponer su criterio en la política nacional desde el más absoluto de los populismos y el escaso respeto a quien no comparte sus ideas. Las reticencias de los barones socialistas hacia un pacto de gobierno entre PSOE y Podemos están más que justificadas porque no dan esperanzas, dan miedo. Podemos ha llegado para imponer, disponer y manipular por su tremenda capacidad para comunicar su mensaje en la dosis apropiada. Todo son gestos, fotos: la niña de Bescansa, el beso del Congreso, el desplante al Ejército. Y así hasta la próxima.

No sé hasta dónde llegará la fuerza del acuerdo socialista con Ciudadanos, pero si la presencia naranja es una garantía para mantener alejado a Pablo Iglesias, ya tiene una justificación. Otra cosa será analizar la catadura de un partido como Ciudadanos con su disfraz de regenerador mientras esconde detrás de Albert Rivera a una manada de nuevos profesionales de la política que han aprendido enseguida, entre otras cosas, el arte del enchufismo o el reparto de cargos para tener el sueldo asegurado de lo que tanto se escandalizaban antes de ‘tocar pelo’. Pero ese es otro capítulo que merecerá un análisis más sosegado. Ahora estamos con Ada Colau, esa lideresa que encarna lo más grotesco de los nuevos tiempos. Sin entender que una alcaldía merece levantar la mirada hacia una gestión global, protagoniza esperpento tras esperpento. Pero lo peor de todo es que sí entiende las cosas, pero nunca deja de actuar. Para eso tiene un premio de la Unión de Actores. ¿Saben quién se lo entregó? Pilar Bardem. Sin palabras.

Félix Ángel Carreras Álvarez

@fcarreras68