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No me moverán

Abucheos

Junio 8, 2010

Probar de su propia medicina. Así se llama lo que le está pasando al PSOE y sus dirigentes con los abucheos que están recibiendo en los actos públicos a los que acuden, sea como Gobierno, sea como dirigentes de partido. Ya hemos visto a Carmen Chacón discutiendo con familiares de militares en Extremadura y a José Blanco en Valladolid debatiendo con los sindicalistas ferroviarios de CC. OO.

La algarada y los revienta-actos han sido armas tradicionales de la izquierda. Pero, tal como están las cosas, parece que se van a volver en su contra. Cuando esto ocurre es porque la protesta racional deriva en crispación emocional. El riesgo es confundir la crispación con la causa del problema y no reconocerla como síntoma de algo grave.

Cuando la propia izquierda revienta sus actos es que el Gobierno está acabado. Ya lo dijo el líder parlamentario de CiU, Sr. Durán: “Presidente, tu Gobierno ha llegado a su fin”. El actual equipo de Rodríguez Zapatero, incluyéndole a él mismo, está en las últimas ¿Qué puede hacer?

La lógica política del momento exige urgentemente un cambio ¿Cuál? Como mínimo la remodelación del Gabinete. Por eso, no sería nada extraño que se produjese un cambio de ministros después de la efímera presidencia española de la UE. Lo curioso es que nadie lo está pidiendo; y eso es otro síntoma.

Nadie lo pide porque nadie piensa que sirva para algo. La oposición y los analistas están convencidos de que el estilo de Presidente es el ordeno y mando, que sus colaboradores son meros servidores, que el síndrome de la Moncloa se ha instalado a su alrededor. En ese caso ¿de qué sirve cambiar a los ministros? Solo un nuevo Gobierno con pesos pesados, incluso más que el propio Rodríguez Zapatero, podría hacerle recuperar la credibilidad. Aún así, se duda que personajes importantes del PSOE, o externos, aceptaran entran a formar parte de un proyecto acabado y que el Presidente los respetase y ellos lo respetasen a él: un lio. Un lío que haría imposible recuperar la confianza.

La conclusión es clara. No basta con la remodelación de Gobierno, no va a ser impactante, ni va a renovar la confianza en el Ejecutivo. Por tanto, lo que pide la lógica política es el cambio de Presidente. La renuncia de Rodríguez Zapatero o el adelanto electoral.

Ya analicé hace dos semanas las probabilidades de ambas situaciones: más bien bajas. Se necesita mucho sentido común y patriotismo por parte del Presidente para tomarlas; o bien, se necesita coraje y determinación dentro del PSOE para forzarlas. Ninguna de estas condiciones están en el horizonte.

Por eso el diagnóstico es: más abucheos. El Gobierno y su partido van a pasar un clavario político que nunca imaginaron. A los ministros les aconsejo que no salgan de vacaciones. Dentro del despacho ministerial hay aire acondicionado, las paredes no dejan entrar los gritos de abucheo y los colaboradores más directos son amables, en ello les va el sueldo.

Lo que pasa es que la “paz de los ministerios” es como la “paz de los cementerios”, se debe a que sus moradores están muertos. Pero, en este caso, la situación recuerda a la película “Los otros”: sus personajes estaban muertos, pero no lo sabían.


José Ramón Pin Arboledas es profesor del IESE y Director del Executive MBA