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Volando voy, volando vengo

A vueltas con el Germanwings 9525: Accidentes, mentiras y cintas de audio

Marzo 29, 2015

Créanme cuando les digo que me cuesta superar las emociones que siento escribiendo sobre el caso que nos ocupa y más después del giro que han dado los acontecimientos desde mi último artículo; ¿Un suicidio´? ¿Un asesinato en masa realizado por un piloto usando su propio avión? ¡Por Dios! En mi anterior escrito, la semana pasada, me esforcé en encontrar una explicación compatible con una avería, en bucear entre hipótesis que explicaran qué tipo de problema técnico habría podido desencadenar la catástrofe, en intentar deducir a qué se enfrentaban unos pilotos  que intentaban salvar su avión.

Y también confieso que pensé en los ocho casos de accidentes de aviación atribuidos, algunos de forma más que discutible según reconocen los propios informes, a pilotos que se suicidan estrellando  el avión. La trayectoria de vuelo 9525 era compatible con un descenso intencionado, pero son casos tan extraños, tan escasos en la Historia de la aviación que pensé que no merecía la pena presentar la hipótesis del “suicidio” en un primer artículo.  No antes de que se descartaran otras posibilidades mientras fueran avanzando las investigaciones. 

Una rueda de prensa temeraria

Me equivoqué ¿o no?  Hay cosas que no encajan con la sorprendentemente rápida versión oficial, aspectos del tratamiento de la información que hacen que suenen las alarmas de los que ya somos, por viejos, no por listos, entendidos en interpretar conductas de unos y otros en estos casos de crisis provocados por accidentes  de aviación. La premura en la rueda de prensa del fiscal de Marsella desvelando el contenido del grabador de voces (ruidos), de cabina fue insólita, pero el hecho de ofrecer una interpretación de lo que en éste se escucha sin tiempo ni medios para analizarlo es, por decirlo de forma suave,  simplemente una temeridad.

Vamos a analizar qué es lo que el propio fiscal dice que se escucha en la cinta:

  • El comandante estaba fuera de la cabina
  • La puerta de la cabina estaba bloqueada y no se podía abrir desde fuera
  • El copiloto respiraba “normalmente” hasta el momento del impacto
  • El inicio del descenso se ordenó de forma intencionada

¿Suicidio con el avión, según la tesis oficial, adoptada con sorprendente rapidez?… Es posible, puede que probable, claro, pero vamos a explorar esos datos que parecen tan definitivos e ir un paso más allá.

Otras posibilidades no contempladas
 

 –  Los pilotos también necesitan ir al cuarto de baño.  Es normal que salgan de su cabina, máxime en la fase de crucero (después del ascenso y antes del descenso), que es cuando menor carga de trabajo tienen.

 –  Conozco casos de puertas de cabinas con cerraduras estropeadas que hacían imposible, según el caso,  tanto su desbloqueo mediante el interruptor del pedestal (caso en el que habría que levantarse para físicamente accionar el maneral de la puerta para abrirla), como la posibilidad de bloquearlas moviendo el interruptor a la posición “lock” (cerrado). La puerta, por lo tanto, podría estar averiada.

 –  El hecho de que se escuche una respiración en cabina hasta el momento del impacto sólo demuestra que el actor de esa respiración estaba vivo, no que estuviera consciente.  Es más; cabe preguntarse quién mantiene una respiración “normal” mientras dirige conscientemente un avión hacia una montaña a 750 kilómetros por hora.

 –  El que hubiera iniciado un  descenso de forma intencionada no implica un deseo de finalizar ese descenso contra la ladera de una montaña. Todos los aviones que siguen un perfil de vuelo normal, deben iniciar un descenso en un momento u otro. Acuérdense de la máxima en aviación referente a la voluntariedad del despegue y a la obligatoriedad del aterrizaje (y  de su descenso previo).

Entonces, ¿cabe la posibilidad de una conjunción fatal de una avería en una puerta de ha dejado fuera al comandante, junto con una incapacitación del copiloto?…Sí, sí que es posible, ¿menos probable de que un piloto se trastorne y estrelle su avión? Pues no lo sé, pero desde luego es posible, como también lo es que existan más posibilidades que hoy ni siquiera contemplamos, tal y como pasa una y otra vez en los procesos de investigación de accidentes.

El caso del Egyptair 990 del año 99

¿Qué quieren que les diga? El hecho de que se haya tenido tanta prisa en “echarle la culpa al muerto” sin ni tan siquiera esperar al hallazgo de la segunda “caja negra”, ese cúmulo de evidencias tan absurdas como circunstanciales (el hecho de que el copiloto tuviera su habitación “llena de posters de aviones”, por ejemplo), que se están utilizando para apoyar la versión oficial del desequilibrado que se suicida matando, junto con el conocimiento de que el resultado de que las investigaciones sobre accidentes de aviación suele ser un “pasteleo” entre los actores sujetos a intereses económicos, hace que las alarmas me sigan sonando a todo volumen.

En este aspecto, me recuerda demasiado al caso del Egyptair 990 del año 99, caso en el que aún hoy caben muchas dudas sobre una versión oficial mucho más elaborada que en el que nos ocupa, como para no cuestionarme lo que está pasando.

Ya veremos…si nos dejan.

Jules Védrines