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A renglón seguido

A Vale, no le valió en Valencia

Noviembre 10, 2015

Concluido el itinerario de girándula por tierra, mar y aire, expulsadas a la atmósfera las deposiciones del pertinente refino de combustible fósil, arrumbadas las cubiertas del negro caucho devorado por el yantar del asfalto y agotada la panoplia de los dieciocho continentales grandes premios de Moto GP de esta temporada, ya tenemos configurada la scalinata final de la gloria con un mallorquín a la cabeza.

Atrás quedan: sol y lluvia; calor y frio; paraguas y parasoles; meandros y recovecos; caballitos y monturas; paddocks y tacos; apuradas de apurados; azafatas y azafatos; boxes y bóxers; comentaristas y comentalistos; cubiertas y encubiertos; llantas y llantos; motes y motos; pasadas y pasados; posadas de paso; sillines y sillones; suelas y suelos; tribunas y tribunos; zapatas y zapatos; tiempos y parrillas; Hondas y Yamahas; laps to go; pools y poles; start & finish; warmed y warned; el casco: ¡que la cascas!…

Calentamiento de motos y bocas

Atrás quedan las tres últimas pruebas asiáticas y el calentamiento de motos y bocas con vertidos orales de indirectos centros florales: “alguien ha matado a alguien”, “alguien es un asesino” y la sospechosa colusión –un teórico pacto de poco caballeros- urdida, al parecer, por “Matteo” Márquez y Lorenzo en perjuicio de “Zinedin” Rossi para no alcanzar sus dos manitas de laureles de rango mundial. El nerviosismo afloraba a la misma velocidad que el margen de puntos entre el primer y segundo clasificados se reducía, con la inestimable participación del tercero de a bordo convirtiéndose en un áspero idilio a tres.

Atrás queda la imagen de la penúltima carrera en Malaysia, en la que el español y el italiano se reunieron casus belli, convirtiéndose la maniobra de aproximación en una suerte de confesión de desencuentros con  una  inesperada penitencia impuesta por el de Tavullia, que condenó al de Cervera al infierno del asfalto apartándolo del pecado del adelantamiento haciéndole salir, paradójicamente, por la tangente de la curva.

El desatino de Valentino

Atrás queda la polémica de campeonato suscitada por este hecho entre partidarios y detractores de los polemistas, quienes arrimaban el ascua de sus respectivas razones a la sardina de su verosimilitud, misma que no ha quedado suficientemente contrastada a pesar de las manifestaciones vertidas por defensores y fiscalizadores vinculados con el motociclismo: directivos de carrera, motociclistas y observadores.

Atrás queda, ¡como que ha salido el último en Cheste –no es chiste- por sanción, el desatino de Valentino, empañando la visera de su impecable hoja de servicios por no saber contenerse frente a la agresividad de Marc en el rifirrafe mantenido en las primeras vueltas de la penúltima prueba y también el “mortal” pulgar y la espantada de Jorge en el pódium de Sepang.

Quebrantamiento del  fair play

Atrás, además del TAS, queda el quebrantamiento del fair play vulnerado por las rencillas no resueltas y los rescoldos, mal apagados, de deudas pendientes. Al olor de la proximidad del éxito no hay apéndice nasal que se pare en barras, especialmente si se puede celebrar en las de los bares.

Atrás queda la insuficiente remontada en la operación de IL DOTTORE-46. A Vale, no le valió en Valencia, donde la sombra de la sospecha –por inacción- del orange team Repsol Honda, disfrazado de perro del hortelano, ha podido oscurecer el brillo de treinta giros para recordar en la retina de nuestra memoria.

Y ahora, queda el perenne laurel del triunfo en la batalla de las vitrinas y el efímero reconocimiento popular y de la claque institucional por los logros en la extinta temporada.

Por cierto: Márquez, “no se puede ser tan bueno”. La venta de ciertos postres lácteos se puede tambalear.

Paco de Domingo