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Los puntos cardinales

A Obama le gusta el fútbol pero pasa del tango

Marzo 22, 2011

Barack Obama se ha dado una vuelta por su patrio trasero, haciendo tres paradas muy significativas. Desde luego, la elección de los países nunca se hace al azar, y la primera potencia cuida hasta el más mínimo detalle el protocolo. El presidente de los Estados Unidos ha comenzado en Brasil, para testimoniar que el gigante suramericano es un socio de verdad. Ya lo hizo durante su mandato George W. Bush con Luis Ignacio Lula, poniendo de manifiesto el principio de Norberto Bobbio según el cual las ideologías se encuentran en constante cambio. Bush era el líder del movimiento neocon que encontró en el ex sindicalista de izquierda brasileño un referente de confianza. Superados los primeros roces con la heredera de Lula, Dilma Rousseff, por el papel de Brasil en la ONU, Obama incluso se permitió dar unos toques de “jogo de futebol” en la favela Ciudad de Dios. 

Tras Brasil, el Air Force One emprendió vuelo hacia Santiago de Chile. También el país austral genera respeto tanto en Estados Unidos como en Europa, con un relevo al frente del Palacio de la Moneda que dejó bien claro que incluso acabada la concertación, el tránsito de la época Bachelet a la de Piñera no ha mermado un ápice la solidez institucional chilena.
Finalmente, Barack Obama decidió concluir su viaje hemisférico en El Salvador. La relación de la Casa Blanca con el pequeño país centroamericano es muy especial. Durante la década de los ochenta, la guerra civil salvadoreña dejaba muertos a millares, con Washington apoyando con instrucción y material cualquier forma de grupo armado que hiciese frente a la amenaza marxista. La confrontación terminó y los salvadoreños buscaron el sueño estadounidense, muchos como honrados trabajadores y otros, los menos, trasladando a las calles de Los Ángeles el espíritu y la violencia pandillera de la maras Salvatrucha ó 18.

Compuesta y sin tango


Volvemos a Bobbio para ver otra demostración palpable de cambio ideológico. El periodista Mauricio Funes llegó a la Presidencia de la pequeña república centroamericana encabezando la candidatura del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional. Sin embargo, casi nada queda ya de aquellas utopías revolucionarias de los tiempos de la guerra. Funes se ha centrado en la búsqueda de la prosperidad, en la lucha contra la corrupción y se ha desmarcado de la Alternativa Bolivariana de las Américas de los Chávez, Castro, Correa, Morales y Ortega.
Al hacer balance de esta gira de Obama se nota demasiado que falta una escala, Argentina. Haber obviado Buenos Aires en este viaje es la prueba del nueve de que Washington no tiene en consideración a Cristina Fernández, como en su momento lo sacaron a la luz los wikileaks. La primera dama, la viuda, voluntariamente ha preferido acercar su espíritu montonero de diseño a los amigos del ALBA, todos ellos hostiles a Estados Unidos. Y, claro, Barack la ha dejado compuesta y sin tango.

 

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe de Internacional de Onda Cero.