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Entre alfileres

A la calle siempre con la camisa puesta

Junio 30, 2014

No sólo nosotras sufrimos la ley de la gravedad. Los hombres también y el espectáculo es igual de desagradable.


Primeros de julio. El verano ya está más que asentado y a pesar de las tormentas vespertinas que sufrimos todas las tardes y de las temperaturas, calurosas que no sofocantes, todos decimos al unísono: Ufff ¡qué calor!

Pues eso. Que si qué calor; que si ¡jo cómo sudo! Que si no soporto la camiseta; que si se me pega al cuerpo; que si qué agobio; que si, que si…
 
Cuando la camiseta se cuelga en el bolsillo del pantalón
 
Y la solución es más que sencilla. La camiseta se convierte en un complemento del pantalón. Se la quita uno, se hace un gurruño con ella y se mete, colgando,  en el bolsillo de atrás del vaquero (o semejante). A partir de ese momento, a lucir pectorales (los menos), barriga (los mas) y despellejes (casi todos).
 
Sí, en efecto, no sólo nosotras sufrimos la ley de la gravedad. Los hombres también y el espectáculo es igual de desagradable. Pero ¿por qué? Me pregunto yo. ¿Qué necesidad hay de quitarse la camiseta? ¿Tienes calor? Una pena. A sudar como el resto de los mortales.
 
La ley es bastante permisiva
 
La calle es de todos. Es cierto, pero ¿por qué ir sin camisa? Afortunadamente algunos, pocos, ayuntamientos, costeros la mayoría, hartos de ver peatones sin camiseta y gracias al juicio de vecinos, comerciantes y hosteleros, han cogido al toro por los cuernos y han aprobado normativas por la que se multa a todo caballero que se pasee por la calle con el torso desnudo. Y no se me puede acusar de feminismo, las mujeres no pueden, por dos razones obvias, andar aireando el tronco.
 
En Barcelona la multa oscila entre los 300 y los 500 euros por ir desnudo, y de 120 a 300 por pasear por la calle en bañador por muy mono que sea y por muy buen@ que estés. ¿Y en Mallorca? Allí la penalización está entre los 100 y los 200 euros.
 
¿Qué pasa si no está regulado?
 
Pero ¿qué ocurre en las ciudades interiores? En las “vaya, vaya. Aquí no hay playa”. Léase, por ejemplo, Madrid. Muy sencillo, que no está regulado. Que solo tienes que pasearte por algún parque o por el híper conocido Madrid Río para disfrutar del espectáculo de hombres mayores, adultos, jóvenes y niños sin camisa, siempre que no te pille una bici, claro.
 
Una pena, con las camisas y camisetas tan monas que hay en las tiendas y mercadillos. Sólo una regla (de la que ya hablé anteriormente): olvídate de las camisas de manga corta y de las camisetas de tirantes. Éstas, como los bañadores, para la playa, la piscina, el río, la montaña, el gimnasio o la basura. Tú decides.
 
Por Garbo