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Los puntos cardinales

25-N, o la prueba del 9 para Marruecos

Noviembre 22, 2011

El próximo viernes, los marroquíes han sido llamados a unas elecciones que son a la vez una cita importantísima para calibrar el porvenir político del país y para que desde la orilla norte del Mediterráneo se pueda tener constancia de que la monarquía alauita se ha tomado en serio las reformas que asegura acometer. Aunque, a juzgar por lo que ocurre en las calles de los núcleos urbanos más importantes, no parece que exista demasiado interés.

Emigrantes sin derechos

De Marruecos han salido centenares de miles de personas buscando oportunidades en Europa. Y quienes tienen familia en suelo comunitario saben que sus parientes inmigrantes no van a poder ejercer su derecho en estos comicios que desde diferentes ámbitos se consideran viciados o abiertamente teledirigidos desde Palacio. Porque algunos de los partidos que concurren han nacido casi a imagen y semejanza de la voluntad del entorno real, el epicentro alrededor del cual se mueve un sistema oficial al que también llevan décadas anclados los nacionalistas del istiqlal y el Frente de Fuerzas Socialistas Populares, a los que se suma el islamismo de corte legal de Justicia y Desarrollo.

Sin alternativas

El movimiento alternativo del 20 de Febrero está a punto de arrojar la toalla, tras iniciar su andadura con un entusiasmo romántico para acabar instalándose casi en el letargo durante los últimos meses. Este grupo es una curiosa amalgama en la que encontramos islamistas que no han pasado el registro, izquierdistas de inspiración más radical y universitarios de muy distintas adscripciones ideológicas que aspiran a que Marruecos sea una democracia real, en la que los usos y costumbres de sus vecinos de la Unión Europea puedan convertirse también en hábito para los ciudadanos y para los gobernantes.

Rabat puede presumir de ser el primer beneficiario de los acuerdos de asociación y vecindad con Bruselas, y que para el periodo 2007-2013 cifran en mil doscientos millones de euros las ayudas, por encima incluso de la Autoridad Nacional Palestina. 

Esperanza de construir un país menos corrupto

Las esperanzas están depositadas en el resultado que puedan arrojar las urnas el viernes, para poder construir un nuevo modelo que acabe con la corrupción y con unas trabas burocráticas que hacen del funcionariado un enemigo pertinaz ante cualquier iniciativa, de tal modo que el lastre de la Administración acaba por convertirse en el peor enemigo de la economía nacional marroquí.

A esa maquinaria mastodóntica y lentísima a hay que añadir un poder judicial trufado de sombras de duda, toda vez que el nombramiento de los jueces depende directamente del mandato real, así que la aplicación de las leyes y las normas obedece a un principio cuasi feudal.

Por todo ello, es tan importante la prueba del día 25 en las urnas. Para que Marruecos sepa aprovechar la ventaja que le otorga no vivir en ese periodo político experimental de otras naciones del Magreb como Túnez y, sobre todo, Libia. Y, por supuesto, para beneficiarse de la proximidad a Europa por su efecto de impregnación y hacerse imprescindible como referente y modelo, además de cómo freno a cualquier intento expansivo del salafismo.

Ángel Gonzalo, Redactor Jefe Internacional de Onda Cero.