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El mayordomo

10 consejos para vestir con estilo

Julio 3, 2011

Si la globalización de la mediocridad en el vestir hace que sea francamente difícil encontrar caballeros elegantes, todavía resulta más complicado cruzarse con algún señor que posea ese aire tan especial y difícil de definir que no deje a nadie indiferente. 

A veces es una combinación de prendas inesperadas, otras una forma de caminar y otras sencillamente una seguridad especial cuando se trata de vestir, por ejemplo, unos pantalones vaqueros rotos con una vulgar camiseta. 

Si bien ser elegante está al alcance de toda persona con un mínimo de sensibilidad, que se deje guiar adecuadamente y que sepa acudir a las fuentes adecuadas a la hora de hacerse con las prendas de su armario, el estilo es mucho más difícil de alcanzar si no se ha nacido y crecido rodeado de él. 

No obstante, desde aquí queremos echar una mano a aquellos caballeros que no se contentan con ser solo elegantes y quieren, con su manera de vestir, convertirse en caballeros únicos. 

Pautas fundamentales a seguir en busca del estilo: 

1. No es lo mismo tener estilo que seguir las tendencias de cada temporada. Cuando hablamos de diferenciar nuestra manera de vestir con la del resto de caballeros no nos estamos refiriendo a hacerlo llamando absurdamente la atención. Vestir un traje de chaqueta sin calcetines o dos tallas pequeño no es vestir estilosamente es sencillamente hacer el ridículo.

Recuerda al escoger tu look más transgresor que si al ser inmortalizado en una instantánea al cabo de los años te puede dar vergüenza lo en ella fotografiado es mejor no arriesgar ya que seguramente no fuera muy acertado aquel impulso inicial. Siempre será más acertado vestir entonces de manera elegante y guardar los experimentos para otro momento.

Igualmente, es importante recordar que dejarse llevar por las modas del momento solo consigue mandar mensajes de inseguridad. ¿Cómo te puedes fiar de alguien que está cambiando continuamente su forma de vestir?

2. Incorpora a tus looks prendas que choquen entre sí pero que no sean antagónicas. Mezcla prendas a priori pertenecientes a diferentes conjuntos pero que cobren algún sentido de vestirse lejos de su ambiente natural. Por ejemplo, una americana cruzada puede quedar francamente estilosa al combinarse con un vaquero desgastado. Unos monkstrap de piel vuelta darán un toque especial a un traje azul marino. Sin embargo, esto último, por ejemplo, nunca se debería hacer con unas zapatillas de deporte; esto mejor déjaselo a los actores de Hollywood del S.XXI.

3. Recuerda que no eres ni el Beau Brummell, ni el Duque de Windsor ni Giovanni Agnelli. La fama, el dinero y el éxito social permite que siempre haya alguien que califique como revolucionario en ciertos caballeros lo en otras personas sería solo considerado como algo ridículo. Por ello, piénsate mucho el escoger para tu traje azul marino unas Panama Jack amarillas; seguro que hay muchas más opciones más estilosas y seguras.

4. Si no se tiene una fuerte personalidad mejor no correr riesgos y centrarse en vestir sencillamente de forma elegante. Por el contrario, de contar con gran seguridad en uno mismo, no nos importará ser criticado por esa, cada día mayor, masa uniformada que desconoce, entre otras muchas cosas, que hay vida más allá del azul marino y del gris marengo y que no pasa nada, por ejemplo, por vestir un traje cruzado diplomático de color marrón oscuro.

5. El estilo se puede cultivar. Qué duda cabe que si se ha nacido con ese don especial que te pongas lo que te pongas te quede siempre bien, todo será más fácil. No obstante, lo más habitual es que sean los años, y tu ambiente, los que vayan definiendo tu estilo.

De tener ocasión y acudir en Florencia al Pitti seguro que observaremos a caballeros que con gran acierto rompen las normas establecidas y crean combinaciones de prendas, diseños y colores que sean de nuestro agrado. De regreso a nuestro país se podrán poner en práctica lo que allí nos gustó y reforzar nuestro concepto de estilo.

6. No forcemos nuestro look y transmitamos naturalidad de movimientos. De “disfrazarnos” solo conseguiremos que se nos note nuestra inseguridad con el conjunto escogido y que con las miradas exteriores dicha inseguridad no haga otra cosa sino que crecer.

7. Resulta fundamental conocer la forma, las proporciones y las medidas más puristas de cada conjunto para, de romperlas, saber hasta qué punto se está introduciendo un cierto estilo a nuestro look o por el contrario solo se está haciendo el ridículo.

8. Juega con los complementos. Los complementos como el pañuelo de bolsillo, una pashmina, o un calcetín de color pueden ayudar a romper la monotonía de los conjuntos clásicos aportando un toque especial, y diferente, a todo el atuendo.

9. Olvídate de lo que se ve en las pasarelas; hay muy poco aprovechable. Huye de las tendencias de los gurús de la moda; la mayoría de ellas son sencillamente absurdas. ¿Alguien en su sano juicio puede considerar estiloso un traje amarillo, una camisa negra o unas deportivas con tachuelas?

10. Sé tú mismo. Todos llevamos dentro un “duende” más inconformista y dandi que el que sacamos al exterior. Sólo siendo tú mismo y mostrando al exterior tu concepto interior de estilo te sentirás cómodo con el resultado y será solo entonces cuando estarás en disposición de transmitir ese aire tan difícil de definir que solo los hombres más estilosos desprenden a su paso. 

Jeeves 

elmayordomo@extraconfidencial.com 

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Fotos: The Sartorialist