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A renglón seguido

007: Prefijo para matar

Mayo 24, 2017
ronaldo 7

La apisonadora de lo inmediato nos aplasta, y con la temporada balompédica a punto de ser conducida al crematorio, el alto tribunal del Supremo, que por distancia económica sólo es coronado por unos pocos, pone pie en pared, y confirma la condena de 21 ´mesis´ de privación de libertad a la bota rosarina por no saber interpretar las facturas de ingresos, como uno de cada cuatro jóvenes españoles, ante Hacienda en tanto que, servidor, paga el IRPF que ´messimpuesto´.

El gran valedor del impagable Paganini, Don Montoro, al ´luso´ y costumbre de sus profundas convicciones, invitó al orden tributario a Ronaldo –“quien no debe, no teme”-, quien, aunque tarde mal y a regañadientes, ha pagado como casi todo penitente cristiano. También en observación fiscal Fabio Coentrao sumado al colombiano Radamel por haber al fisco ´desfalcao´.

Pero vengo en tomar partido por otro tipo de arte con más de cien años de existencia: el de les frères Lumière considerando la despedida y cierre del persuasor superviviente, con la venia del caballero Curtis, arrimado al lujo y a los trajes de corte inglés, que no siempre eran de primavera.

Se ha silenciado la viva voz, excepto en las cinematecas, del agente británico del lunar al rostro diciendo: “Mi nombre es Bond, James Bond”, que, aprovechando la creatividad de nuestro feraz sentido del humor, fue trasladada como cordial presentación ante un presunto rudo tasquero, a lo que replicó el paisano: “Pues el mío es Priano, Cipriano”.

De la generación del 27, y antes de dar el salto a la fama internacional del cinemascope como “007”, prefijo para matar, anduvo gateando por nuestros ´antenizados´ tejados de las televisiones encarnando el papel de “El Santo” durante siete años. Y es que este número, además de alegrarle la existencia a los ludópatas, se convertiría en el de la suerte para el británico; si bien le ha dado la espalda falleciendo en el año ´17. Si los ceros a la izquierda carecen de valor, excepto que aparezca la coma para despejarnos que es un número decimal, acontece que el siete coincide con el de los ´bondianos´ largometrajes del intrépido e infatigable protagonista en el séptimo arte.

En el obligado papel de su fílmica carrera mantuvo un pulso entre la vida y la muerte (desde “Vive y deja morir” a “Panorama para matar”) de una forma semi-obsesiva, librando una vertiginosa recíproca batalla alimentada con un dulce desenlace gracias al lipstick de sus esculturales inevitables compañeras de fatigas; especialmente entre el raso de las cálidas sábanas, sobre las que nunca se planchaba la oreja, y que conviven con las arriesgadas escenas en la tirolina de la previsible incertidumbre, de las que el ocasional héroe local siempre sale incólume.

Los espías, además de “La que me amó”, van perdiendo patente de corso, y hasta la guadaña es capaz de segarles la vida en Ginebra, como a Roger Moore; pero no sumergido en destilado.

¡Y es que… ya no se muere como se vivía!

Paco de Domingo